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14
Ago
2019

Reflexión Lasallistas de Corazón: Violencia Intrafamiliar. Por: Hno Niky Alexander Murcia F.S.C

#300-05

En la última década varios organismos e instituciones a nivel mundial han ubicado en la escena internacional y nacional la situación de la violencia intrafamiliar con la ayuda de estadísticas, campañas que incentivan el denunciar, amén de las investigaciones que han descrito los procesos de violencia, caracterizado las conductas de víctimas y victimarios, al igual que los efectos a largo plazo de niños y jóvenes.

Pero ¿qué podemos decir los lasallistas?. En primer lugar, la espiritualidad lasallista se basa directamente en el cuidado, el cual es referido al amor que hemos recibido por Dios, y el cual, nos llama a convertirnos en seres que aman, no sólo a los lejanos sino a los más próximos como nuestra familia.

El cuidado ubica a los lasallistas en las coordenadas de la hospitalidad, el acogimiento, la responsabilidad y la generatividad. La hospitalidad nos permite asumir al otro como bienvenido a nuestra vida, familia y comunidad, nos hace sentir al otro como parte de nuestro círculo de afectos y por lo cual, puede acceder a nuestro hogar. El acogimiento permite asumir al otro como es, descubrir el don dado en la persona que llega y sobre todo a develar el misterio de la misma. La responsabilidad conduce, entonces, a asumir comportamientos y conductas de prevención y atención de los otros. Y por último, la generatividad del amor que impulsa el crecimiento, la maduración, sostiene ante la dificultad y engendra o aumenta la vida en sus múltiples manifestaciones.

De este modo, los lasallistas ante las situaciones de violencia familiar nos queda generar el cuidado en nuestras familias, procurando que la hospitalidad, el acogimiento, la responsabilidad y la generatividad se puedan hacer vivas, aún en la cotidianidad que en muchas ocasiones por el hecho de ser repetitiva, perdemos la visión global y la importancia de los miembros que la componen y el valor de las acciones, gestos y sacrificios que otros hacen por nuestra felicidad. En otras palabras, el lasallista cuida de los miembros de su familia.

En segundo lugar, la violencia, en cualquiera de sus formas, trae consigo un sin número de efectos en las personas, que conducen en muchas ocasiones a reproducir esta violencia. De ahí, la importancia de tomar conciencia constante de nuestras acciones, de profundizar en nosotros el ojo crítico sobre nuestras acciones, permitiendo que ese tamizaje permita impulsar una vida bella, honesta e inspiradora de otros. El proceso de revisión de nuestras vidas hace posible la toma de conciencia, y ésta conduce a la consecución de nuevas formas de hacer y actuar.

En otras palabras, el lasallista busca vivir una vida que valga pena ser vivida.Por último, las décadas de violencia en nuestro país han dejado una huella enorme en la cultura colombiana entre esa creencias de superioridad, de poder acabar al otro, y el deseo de control del cuerpo de ese que llega a mi vida. No en vano, el alto índice de suicidios en jóvenes por causa del rompimiento de una relación amorosa. Los anteriores hechos nos invitan a repensar ¿cuáles son nuestras opciones axiológicas y cómo llevarlas a la práctica? Sólo de este modo, de forma positiva, contrarrestaremos creencias y las justificaciones de la violencia contra otro ser. En otras palabras, el lasallista genera formas de hacer posible el incremento de la vida en la comunidad donde se encuentra.

30
May
2019

Reflexión Lasallistas de Corazon: Solidaridad

#300-03

Por razón de su empleo, están encargados de amar a los pobres, ya que la función que ejercen es dedicarse a instruirlos”.  De la Meditación 173 para días festivos de San Juan Bautista de La Salle.

El fenómeno de la migración ha estado presente a lo largo de la historia de la humanidad en diferentes niveles, formas, y expresiones. Muchos han vivido la dura experiencia de dejar la propia patria, o el propio territorio, en búsqueda de un futuro mejor para ellos y sus familias. En ese proceso de “salida” y anhelo por un lugar seguro, las cosas se tornan muy difíciles. Desplazarse de un lugar a otro, de una cultura a otra, o de una sociedad a otra, es un proceso disruptivo que desarmoniza el sentido de arraigo e identidad territorial de quienes viven este tránsito. De igual manera, las contingencias de salud, la inestabilidad económica, la imposibilidad de acceso a servicios básicos, y al disfrute de los derechos humanos fundamentales, convierten la migración en un fenómeno complejo, duro, y poco entendido por las sociedades que lo enfrentan.

La migración de ciudadanos venezolanos a nuestro territorio es una clara muestra de lo que significa tener que abandonar la propia patria para buscar lo que antes se encontraba a la mano con el fin de garantizar una vida digna. Por ello, acceder a esta búsqueda tiene un costo muy grande que se expresa no solo en el abandono material del lugar de origen, sino también en la abrumadora experiencia de no ser bien recibido al ser visto como un agente extraño, sospechoso, y en muchas formas, hasta peligroso.

¿Tiene sentido para quienes nos consideramos cristianos asumir una actitud de displicencia, segregación, y repudio a los migrantes? Justamente nuestras actitudes y acciones frente a los hermanos y a las hermanas que migran dicen mucho de lo que somos como ciudadanos y creyentes. Nuestro posicionamiento y compromiso con quienes viven la condición de migrantes ha de nutrirse por la experiencia del evangelio que nos permite afirmar en Jesús resucitado nuestra condición de hijos de Dios. Por esto, en lugar de caer en los etiquetamientos y en las preconcepciones peyorativas, estamos llamados hoy más que nunca a hace realidad el mandamiento del amor y a hacer vida las bienaventuranzas.

Transformar el corazón, más que llenarse de excusas y razones para justificar el odio, el rechazo, o la indiferencia frente al migrante, es una importante tarea que enfrentamos hoy. No obstante, el corazón no se transforma con simples declaraciones de intención, o con sentimentalismos de carácter mediático. Se transforma a través de la acción, el compromiso, la apertura, la palabra, el gesto de acogida, la sonrisa y la actitud atenta y solidaria hacia el necesitado. Desde nuestro ser como lasallistas vivimos la fraternidad como uno de los valores centrales de nuestra identidad. Es desde allí que podemos extender la mano al migrante para reconocerle, acogerle, y acompañarle en la complejidad de su situación.

Tenemos la gran oportunidad de transformar nuestro corazón con total determinación si dejamos de lado los fríos argumentos que afirman la inmovilidad, la indiferencia, y el desentendimiento como maneras de posicionarnos frente a la migración. Podemos pasar de estudiar y considerar la migración como fenómeno social para entenderlo desde los rostros y vidas de quienes transitan por esta agobiante experiencia de sentirse vacío, sin patria, sin dinero, y sin condiciones básicas para vivir.

En otras palabras, abramos y transformemos nuestro corazón con acciones de acogida y acompañamiento a nuestros hermanos y a nuestras hermanas migrantes. Seamos solidarios y recordemos que el señor nos dice “En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt. 25, 31-)

25
Abr
2019

Cuento: La noticia de Dios.

Para Tesalia

La noticia de que Dios iba a llegar al pueblo alertó a todos, incluso al alcalde quien, apresurado, canceló todos sus compromisos con el fin de adelantar los preparativos para recibirlo con todos los honores. Así que, a puerta cerrada, y como si se tratara de un secreto de estado, se reunió con las más altas personalidades del pueblo. Ahí estaba monseñor, el barbero del pueblo, varios concejales, el delegado de la junta de acción comunal y el presidente de la fundación “amigos de camino” encargada de promover el turismo en la región. Habían decidido invertir del rubro presupuestal para recibir con todos los honores a Dios, al Alfa y la Omega, el principio y el fin, el constructor de universos, el Creador del Génesis, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob.

En todo caso y como siempre sucede en estos casos el rumor de la llegada de Dios se extendió como fuego por el pueblo. La llegada de Dios puso a todos alerta y no era para menos porque alguien tan prestante e importante requería de por lo menos una gran celebración de bienvenida. Al fin de cuentas era nuestro creador y salvador y había que esforzarse para atenderlo del mejor modo. Y así fue que se preparó el gran recibimiento con orquesta, el grupo juvenil estaría a cargo de esperarlo a la entrada del pueblo con carteles y regalando abrazos y sonriendo, los catequistas y todos los demás niños harían una calle de honor para recibir a quien pensaban llegaría en limusina y custodiado por escoltas altamente armados y helicópteros además de todo un despliegue de periodistas quienes cubrirían todo ese magnífico evento único en la historia, Dios en persona vendría y sanaría a enfermos y lisiados, haría andar a los cojos, perdonaría a los pecadores y traería al redil a las ovejas descarriadas del rebaño.

Todo estaba preparado e incluso las poblaciones cercanas decoraron el pueblo con flores y regalos y todos los pobladores trajeron sus mejores productos para ofrecer a bajo costo ya que nadie quería hacer su agosto, nadie quería aprovecharse de nadie y menos en presencia de Dios. Digamos que también hubo perdones a última hora, reconciliaciones de último minuto, deudas que se olvidaron para siempre. Era Dios quien llegaba al pueblo. Nadie más y nadie menos.

Sin embargo, pasaron y pasaron los días y Dios no llegaba, no aparecía ni con escoltas ni limusinas ni descendía del cielo en helicóptero, Dios venía a pie y descalzo, venía con un costal pesado al hombro y sin carruaje ni despliegue de los medios de comunicación, venía cansado y malherido después de recorrer distancias y distancias, tenía sed y buscaba solo orar un momento en la iglesia antes de seguir su camino, pero solo los niños reconocieron por gracia divina a Dios en aquel hombre cansado y enfermo, solo los niños comprendieron con los ojos del corazón que ese viejo cansado y fatigado era Dios y, como en el evangelio de Mateo, se acercaron, le ayudaron con el costal fatigante que traía al hombro, llevaron al viejo a la sombra del mejor árbol del pueblo, le dieron agua, mucha agua para saciar su sed y escucharon la historia de su vida, la historia de Dios, porque vieron en este pobre la inmensidad y la maravilla de su corazón, del corazón de Dios que esparce su bondad entre todos nosotros como en la parábola del sembrador para dar vida y ser árboles y amar y ser amados incluso más allá de la muerte, es decir, resucitar siempre.

Desde entonces, los habitantes de Tesalia ven esperanzados a sus niños y jóvenes porque ellos pueden reconocer con el corazón y la fe, los milagros que Dios continúa realizando en aquel maravilloso pueblo, las sanaciones diarias que suceden a partir de los abrazos, los ciegos que pueden ver a Dios todos los días en sus vidas y el agua pura del amor que se otorga a todo aquel que en Tesalia llegue cansado, sudoroso y sediento, los enfermos que son reconfortados con la eucaristía de la sonrisa diaria y el beso, la maravilla de la vida y del amor que nos transforma desde dentro para oír a Dios, al Dios de la vida.

Por: Alexander Buitrago, FSC

15
Abr
2019

Mensaje del Hermano Superior General – Pascua 2019

Este es el día que el Señor ha hecho;
un día para que nos regocijemos 
y estemos alegres.

Salmo 118:24

Regocijémonos y alegrémonos porque la resurrección de Jesucristo es a la vez muy gloriosa para él y altamente ventajosa para todos nosotros. Es gloriosa para Jesucristo porque por ella venció a la muerte. Es ventajosa para nosotros porque es una garantía de nuestra propia resurrección. 1

Este año celebramos el 300 aniversario del encuentro entre Cristo resucitado y Juan Bautista de La Salle. La expectativa de este encuentro es lo que inspiró a De La Salle y motivó su trabajo de educación humana y cristiana. Lo honramos y recordamos su memoria porque señala el camino hacia Jesucristo y nos invita a descubrir el Reino de Dios ya presente pero no plenamente realizado a través de nuestro servicio educativo, especialmente con los pobres. ¡Regocijémonos y alegrémonos porque somos embajadores de Cristo resucitado!

Durante este año de aniversario, redoblemos nuestros esfuerzos para compartir la seguridad de nuestra propia resurrección con nuestros estudiantes y con todos los que nos encontremos. ¡De esta manera, ellos también tendrán motivo para regocijarse y alegrarse!

¡Feliz Pascua!

Hermano Robert Schieler, FSC
Superior General

 

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8
Abr
2019

Reflexión Lasallistas de Corazon: Corrupción

Reflexión Lasallistas de Corazon: Corrupción

Pareciera, en ocasiones, que finalmente nuestra sociedad empieza a hartarse de una condenable actitud que ha venido deformando nuestras relaciones familiares, sociales y políticas: la corrupción. En general son muchísimas las voces que se levantan en contra de las prácticas, a veces escondidas y a veces descaradamente manifiestas, que no sólo ven desaparecer los dineros públicos destinados a la promoción del bienestar y al goce de los derechos de los colombianos, sino que, además, se llevan consigo un importante fragmento de confianza entre las personas mismas, así como entre ellas y las instituciones.

Lamentablemente han tenido que sucederse muchísimos escándalos para que hayamos empezado a entender las terribles dimensiones de esta maldición. La corrupción no se trata de un ejercicio de viveza que habría que aplaudir a quienes no dejan escapar posibilidades para beneficiarse sino de un acto completamente criminal que pone en riesgo la vida, la seguridad y la paz de nuestros demás conciudadanos. Creo que nos bastaría dirigir nuestra mirada hacia zonas periféricas de nuestro país como La Guajira, el Chocó o la Amazonia para darnos cuenta que, literalmente, los corruptos le quitan el pan de la boca a poblaciones enteras y los dejan sumidos en una terrible situación de hambre, enfermedad, guerra y muerte.

Por eso miro con esperanza la conciencia ciudadana que se va despertando en tantas personas. ¡Tiene que escucharse con fuerza el clamor de quienes, frente a la corrupción, gritamos “No más”! ¡Tiene que seguir aumentando en nosotros el horror ante cualquier práctica, por mínima que sea, que mine la confianza, la honestidad y el respeto a cada uno, a sus bienes y a sus derechos!

Ese clamor tiene que acompañarse de decisiones que impulsen con nuevo aliento la vivencia de la honestidad. Decirle no a la corrupción significa también no abrirle paso en nuestras vidas cotidianas a la cultura del oportunismo, a la actitud de silencio cómplice y a la indiferencia frente a las agresiones a nuestro sistema de valores. Significa no sobornar, no amenazar y no conspirar. Significa también comprometernos por vivir de modo auténticamente transparente, dejando en evidencia nuestras intenciones, entendiendo que nuestro progreso común es condición necesaria para nuestro desarrollo individual.

Implica, para los lasallistas, despertar esa actitud de profundo horror al pecado a la que exhortaba san Juan Bautista De La Salle. Pareciera que, trescientos años después de su muerte, aún recobraran mucha vitalidad sus palabras como una advertencia frente a la perversión que supone la corrupción. El Santo Fundador propone que contemplemos al mismo Jesucristo que anunció el Evangelio para salvar a la humanidad y, después, propone una prolongación de su misión salvífica en la tarea educativa. Afrontar la corrupción implica, necesariamente, una tarea educativa de altísimo nivel a la que todos estamos llamados a participar. Dice La Salle, refiriéndose a Jesús:

Al leer el Evangelio deben fijarse en la forma y en los medios de que Él se sirvió para llevar a sus discípulos a la práctica de las verdades del Evangelio; unas veces, proponiéndoles como bienaventuranza todo lo que horroriza al mundo, como la pobreza, las injurias, las afrentas, las calumnias y toda clase de persecuciones por la justicia; (…) otras veces, inspirándoles horror a los pecados en que suelen caer los hombres; o bien, proponiéndoles ciertas virtudes que practicar, como la dulzura, la humildad, y otras así.

(…) Por fin, quería que en su espíritu considerasen como malaventurados a los ricos y a cuantos hallan en este mundo sus delicias. De acuerdo con estas prácticas, y todas las demás de Jesucristo, es como ustedes deben enseñar”. (Meditación para el Tiempo de Retiro, 196).

Nuestra tarea educativa, en favor de la honestidad y la verdad, deberá encontrar las maneras en que nuestro claro “no” a las prácticas corruptas esté cargado de horror. Y, además, debe también ser un ejercicio de propuesta de una manera distinta de practicar las virtudes que sostienen la vida en sociedad: la verdad, la justicia, la lealtad… Difícilmente habrá mejor manera de proponerlas que con nuestro mismo ejemplo.

Reflexión por: El Hno. Camilo Andrés Aguilar Gómez, nacido en Zipaquirá (Cundinamarca). Hermano de las Escuelas Cristianas. Es Licenciado en Educación Religiosa de la Universidad de la Salle. Adelanta sus estudios de Maestría en Estudios de Paz y Resolución de Conflictos en la Pontificia Universidad Javeriana. Ha trabajado como docente y coordinador en varios Colegios lasallistas de Colombia. Actualmente es el Subdirector del Postulantado Lasallista San José de Guausa.

10
Mar
2019

Reflexión Lasallistas de Corazón: Hacia una Conciencia Social Ecológica.

Por: El Hno. Carlos Gómez, Visitador Provincial del Distrito Lasallista de Bogotá.

San Juan Bautista de La Salle siempre tuvo algunos referentes fundamentales en su concepción de la misión y su propuesta para el Instituto: impresionarse por las realidades del contexto, el poder de la educación para transformar, y la presencia de Dios en la historia, las personas, y las situaciones de la época. Ciertamente no habló de Ecología ni desarrolló temas específicos que pudiéramos entender hoy como una premonición sobre las crisis ecológicas del presente.

 Su concepción del papel de la educación y nuestra tradición sí nos impelen a comprometernos con la “Ecología Integral” y hacerla parte esencial de nuestros proyectos educativos y misionales. Son muchas las posibilidades de convertirnos en referentes de propuestas educativas para la “ciudadanía ecológica” (LS, 211). El papa Francisco, en Laudato Si’, de entrada, propone una educación en el contexto de las realidades de una “Casa Común” degradada, irrespetada, sobrexplotada, y poco cuidada.

 Así, conviene recordar que:

“si se quiere conseguir cambios profundos, hay que tener presente que los paradigmas del pensamiento realmente influyen los comportamientos. La educación será ineficaz y sus esfuerzos serán estériles si no procura también difundir un nuevo paradigma acerca del ser humano, la vida, la sociedad, y la relación con la naturaleza” (LS, 215) 

 El papa Francisco va más allá, hasta plantear el tema del “amor civil y político” indispensable para construir la sociedad; al punto de plantear una espiritualidad ecológica y un llamado a la conversión interior profunda porque es desde el fondo del corazón que puede surgir un cambio en las actitudes, en el criterio para ponderar las consecuencias ecológicas de las decisiones personales y políticas, y que la única Tierra que conocemos clama por el respeto a la humanidad y de la humanidad a la “casa común”.

 El currículum, las prácticas cotidianas, los contenidos, el estudio de la historia y la geografía, la defensa de la biodiversidad y la vida humana, los modelos sostenibles que sustentan la economía de la institución educativa, las decisiones de compras y consumos, el conocimiento de los espacios geográficos, la contemplación del paisaje, y muchas cosas más encuentran en la educación lasallista un espacio único para crecer en la consciencia del papel que todos jugamos en la protección del medio ambiente, de la responsabilidad intrínseca de todas las decisiones sociales y personales, y que toda acción, por pequeña que parezca, puede tener efectos devastadores o constructores de la Casa Común.

Ciertamente, el tema ecológico atraviesa toda la vida del proyecto educativo-pastoral, sus relaciones, propuestas, actividades, criterios de calidad, relaciones e intencionalidades: su práctica real.

 Debemos pensarnos como escuelas y universidades que forman seres humanos para vivir otros estilos de vida alternativos a las lógicas de la dominación, del consumo desmedido y depredador, del irrespeto por la vida, de la ambición y el egoísmo destructor. Cambios que irán propiciando transformaciones culturales que generen otras lógicas sociales, “un nuevo comienzo”, como lo dice Francisco.

En síntesis, caminar hacia una nueva conciencia ecológica en perspectiva integral que toca la vida, que la transforma, que nos relaciona de una manera diferente con la “Casa Común” de la que somos responsables, cuidadores, y defensores, y en la cual podemos vivir una nueva relación con Dios, con los hermanos, y con la sociedad

 El amor social es la clave de un auténtico desarrollo: «Para plasmar una sociedad más humana, más digna de la persona, es necesario revalorizar el amor en la vida social –a nivel político, económico, cultural–, haciéndolo la norma constante y suprema de la acción». En este marco, junto con la importancia de los pequeños gestos cotidianos, el amor social nos mueve a pensar en grandes estrategias que detengan eficazmente la degradación ambiental y alienten una cultura del cuidado que impregne toda la sociedad. Cuando alguien reconoce el llamado de Dios a intervenir junto con los demás en estas dinámicas sociales, debe recordar que eso es parte de su espiritualidad, que es ejercicio de la caridad y que de ese modo madura y se santifica. (L.S., 231)

13
Ene
2017

Lasallistas que promueven los derechos de los niños en América Latina – Compartimos experiencias

Dos vídeos – uno de Perú y el otro de Argentina – realizados no sólo para dar visibilidad al estupendo trabajo que Tarpusunchis en Perú y Fundación La Salle en Argentina desarrollan en favor de los niños y adolescentes en situación de marginalidad socio-educativa, sino también para buscar apoyo económico a dos de las iniciativas prioritarias para el año 2016-2017.

> Construcción e inicio de las actividades de la escuela secundaria técnica en el barrio de Malvinas argentinas, en la periferia de Córdoba (Argentina).

En la entrevista a Gastón Picone – Director de Fundación La Salle – conocemos la comunidad de Malvinas, la realidad en la cual la escuela Héctor Valdivieso ha funcionado como motor de desarrollo y de mejoramiento de la vida de cientos de familias. Actualmente, la exigencia primordial para la comunidad local es la creación de una escuela secundaria que pueda ofrecer un futuro de trabajo seguro para los propios hijos. Ésta es la razón por la que nos estamos empeñando en recoger fondos, con el fin de que esta esperanza para los jóvenes de Malvinas se convierta en realidad.

> Programa de prevención de abusos y formación para la salvaguardia de los derechos de los niños en ambiente escolar, en contextos problemáticos como San Juan de Lurigancho, Pisco, Abancay, Urubamba, Zapallal/Ventanilla (Perú).

En el testimonio de Rosa Agama – responsable del proyecto y del voluntariado de Tarpusunchis – emerge una triste fotografía de la condición de los niños y jóvenes en contexto de vulnerabilidad en las áreas periféricas de las grandes ciudades del Perú. Con frecuencia víctimas de abusos y de abandono, insertos en dinámicas relacionales violentas y anti educativas, para estos niños la escuela representa el único ambiente protegido y sereno. Lastimosamente, la mayor parte de los educadores disponibles tienen que contar casi exclusivamente sobre la propia buena voluntad, no disponiendo de una oportuna formación y de competencias específicas para asistir a los numerosos casos problemáticos a los cuales se enfrentan cotidianamente. De hecho, los mismos profesores y directores de los centros educativos han acudido a Tarpusunchis solicitando un proyecto de formación que les prepare para hacer frente, con instrumentos y actitudes adecuadas, no sólo a las situaciones de riesgo, sino también que les ayude a promover la prevención en la escuela y en las familias de los alumnos.

Habiendo comprendido inmediatamente la seriedad de la situación, nos estamos dedicando a recoger fondos con el fin de que este proyecto pueda realizarse completamente.

Rosa Agama está colaborando localmente con expertos del BICE (Oficina Internacional Católica para la Infancia) para definir los detalles del programa de formación.

Esperamos que puedan entrar en contacto con nosotros para saber más y apoyar estos importantes proyectos.

De La Salle Solidarietà Internazionale ONLUS
Tel.: +39 06 665 231
solidarietainternazionale@lasalle.org
www.facebook.com/delasalle.onlus

29
Mar
2016

Saludo Pascual – 2016

Nuestra alegría brota de la esperanza segura de que nosotros, también, viviremos para siempre.

La resurrección de Jesús y la promesa de la vida eterna son los signos más claros de las acciones misericordiosas de Dios hacia nosotros. Como embajadores de Jesucristo, ¿cómo podemos manifestar eficazmente la misericordia de Dios para con nuestras hermanas y hermanos que, con nosotros, viven en un mundo caracterizado por la guerra, la tortura, el terrorismo, las epidemias, los niños hambrientos, los refugiados rechazados, los emigrantes maltratados, los muros que bloquean las relaciones y los desastres naturales?

Creo que tenemos que ayudar a los demás a experimentar la misericordia de Dios a través de nuestras propias acciones misericordiosas concretas y personales. Verdaderamente, debemos hacer a los demás lo que nos gustaría que nos hicieran a nosotros en situaciones desesperadas específicas. De hecho, en el relato de la rendición de cuentas en el juicio final según San Mateo, Jesús nos recuerda que para los cristianos tales acciones son obligatorias (Mt. 25: 31-46).

Los Lasalianos estamos llamados a mover los corazones con la misericordia de Dios. Nosotros, al igual que el Papa Francisco, tenemos que construir puentes de entendimiento y ayuda mutua y debemos derribar los muros de la intolerancia y la exclusión. Tenemos que ser hombres y mujeres que se caracterizan por la ternura, la amistad, el perdón, la excelencia educativa y una preocupación práctica por el bienestar de nuestros hermanos y hermanas que sufren de la injusticia, la exclusión, la guerra, la ansiedad por el futuro y la falta de oportunidades educativas.

Tenemos que estar convencidos de que todos aquellos con quienes nos encontramos van a experimentar la misericordia de Dios y la alegría de la Pascua cuando se encuentren con estas cualidades en nosotros – ministros misericordiosos de Dios.

¡Felices Pascuas!

Hno. Robert Schieler
Superior General

(Quiero expresar mi deuda con el libro Mercy: the Essence of the Gospel and the Key to Christian Life,
del Cardenal Walter Kasper, Paulist Press, 2013, por enriquecer mi felicitación de Pascua.)

Vía www.lasalle.org

18
Ene
2016

Casa Generalicia – Mensaje para el Año Jubilar

Hermanos, lasalianos, alumnos, antiguos alumnos y padres:

Saludos desde la Casa Generalicia.

El 8 de diciembre vamos a celebrar un acontecimiento importante aquí en Roma. En ese día, el Papa Francisco inaugurará el Año Jubilar especial de la Misericordia y se abrirá la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro. Con este acto, el Papa Francisco dice que dicha puerta se convertirá en una puerta de misericordia, a través de la cual cualquiera que entrará podrá experimentar el amor de Dios que consuela, que perdona y ofrece esperanza.

El año jubilar especial de la Misericordia nos devuelve nuevamente a las verdades fundamentales de nuestra fe que aprendimos siendo niños; es decir, a la práctica de las obras corporales y espirituales de misericordia. Debemos aprovechar esta oportunidad para recordar las obras corporales: alimentar al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, sanar a los enfermos, visitar a los encarcelados y enterrar a los muertos. Las cuales deberán ir acompañadas con las obras espirituales: aconsejar al que lo necesita, enseñar al que no sabe, amonestan a los pecadores, consolar a los afligidos, perdonar las ofensas, soportar con paciencia a aquellos que nos hacen mal, y orar por los vivos y difuntos.

Nosotros Lasalianos, Hermanos y Colaboradores, somos ministros de Dios y embajadores de Jesucristo y, como tales, es nuestro deber ser instrumentos de la misericordia. Las obras de misericordia corporales están en el corazón de la vida cristiana. Al involucrarnos en nuestros respectivos ministerios, cuando nosotros, como profesores y estudiantes participamos en programas de servicios comunitarios y de divulgación, cuando defendemos la justicia para los pobres y oprimidos, cuando visitamos a los enfermos y damos la bienvenida al forastero y al refugiado, manifestamos la misericordia de un Dios amoroso.

Mediante nuestro carisma lasaliano estamos respondiendo a una necesidad particular identificada por el Papa Francisco para este Año Jubilar de la Misericordia. En todos nuestros ministerios educativos nos dedicamos a ayudar a “superar la ignorancia en que viven millones de personas, especialmente los niños privados de los medios necesarios para liberarse de las ataduras de la pobreza”. (p. 17).

Apenas el mes pasado, en el Consejo General escribimos, en la primera de nuestras previstas Reflexiones Lasalianas anuales: “En las Escrituras hebreas, el Nuevo Testamento y la historia humana percibimos una y otra vez que el pueblo de Dios está en éxodo, huyendo de la opresión, la guerra, la esclavitud u otras calamidades. Vemos que el Dios vivo acompaña siempre a los pobres, los emigrantes y los jóvenes… a través de la educación. Durante más de 330 años de historia en los que Dios ha estado con nosotros, hemos compartido el amor de san Juan Bautista de La Salle por los jóvenes, especialmente los pobres”.

El icono que hemos elegido para nuestro año lasaliano 2015 – 2016 es el del Buen Samaritano, ¡una persona misericordiosa por excelencia! Al igual que en los tiempos del buen samaritano y del Fundador, nuestras sociedades contemporáneas sufren de indiferencia hacia los abandonados al borde del camino. Nuestro desafío es ofrecer una acogida radical, el óleo de la consolación, de la compasión y la inclusión. (Pág. 7). El Papa Francisco nos llama a “soportar las debilidades y luchas de nuestros hermanos y hermanas”.

En este año jubilar especial de la Misericordia, junto con el Papa Francisco y la Iglesia universal, comprometámonos a brindar respuestas concretas de misericordia. Ofrezco a su consideración dos vías de acción a partir de nuestra primera Reflexión Lasaliana:

PARA LA REFLEXIÓN
1. En nuestra Regla recientemente revisada se dice que Los programas educativos incluyen la preocupación por la promoción de la paz, la justicia y la integridad de la creación (Regla 17.1). ¿Cómo podemos asegurar que nuestros centros educativos se conviertan en un poderoso instrumento de misericordia y compasión hacia el prójimo y, al mismo tiempo, desafíen las estructuras y políticas injustas que deshumanizan a los pobres, a los inmigrantes y a los jóvenes?
2. En nuestros propios itinerarios evangélicos, ¿con qué personaje nos identificamos en la parábola del buen samaritano? ¿Qué invitaciones escuchamos por parte del Señor? ¿Qué conversión se espera de nosotros y de nuestras comunidades lasalianas? San Juan Bautista de La Salle escribió que “Dios espera de ustedes que muevan los corazones” (Med. 193,3). Al meditar la parábola del buen samaritano, ¿a qué tipo de experiencia de Evangelio nos sientimos llamados con el fin de mover los corazones?

Gracias. Juntos podemos cantar con el salmista lo que ya cantó hace miles de años: la misericordia de Dios permanece para siempre.

Vía www.lasalle.org

19
May
2015

Fiesta de San Juan Bautista de La Salle

Una de las principales funciones del educador lasaliano es garantizar que la escuela funcione bien. Todos sabemos que entre las características tradicionales de una escuela lasaliana bien dirigida están: el respeto, la paciencia, la mansedumbre, el trabajo duro, la buena enseñanza, la educación centrada en el alumno y una atención consciente a la presencia de Dios.

Actualmente, a esta lista hay que añadir la atención concreta y personal a los jóvenes que sufren la pobreza de las periferias. Independientemente del entorno socioeconómico, para ser una comunidad educativa lasaliana verdaderamente contemporánea, la escuela debe ir más allá de sus propias fronteras – físicas, económicas, sociales – y llevar la Buena Nueva de Jesucristo y una sólida formación humana a todos aquellos que son despreciados y desechados por la sociedad. En este sentido, creo que todos podemos hacer aún más.

En esta fiesta de San Juan Bautista de La Salle, les exhorto a considerar el Evangelio como la piedra de toque fundamental de sus vidas. Esto les servirá de inspiración para recuperar la frescura original de su vocación lasaliana siendo ministros de Dios y embajadores de Jesucristo. Surgirán nuevas vías que les conducirán hacia los marginados, se abrirán nuevos caminos de creatividad, con diferentes formas de expresión, signos más elocuentes y palabras con un nuevo significado para los jóvenes, especialmente los pobres, confiados a nuestro cuidado. * Hagan esto y su escuela lasaliana funcionará mejor que nunca.

Hermano Robert Schieler, FSC
Superior General

vía lasalle.org