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15
Abr
2019

Mensaje del Hermano Superior General – Pascua 2019

Este es el día que el Señor ha hecho;
un día para que nos regocijemos 
y estemos alegres.

Salmo 118:24

Regocijémonos y alegrémonos porque la resurrección de Jesucristo es a la vez muy gloriosa para él y altamente ventajosa para todos nosotros. Es gloriosa para Jesucristo porque por ella venció a la muerte. Es ventajosa para nosotros porque es una garantía de nuestra propia resurrección. 1

Este año celebramos el 300 aniversario del encuentro entre Cristo resucitado y Juan Bautista de La Salle. La expectativa de este encuentro es lo que inspiró a De La Salle y motivó su trabajo de educación humana y cristiana. Lo honramos y recordamos su memoria porque señala el camino hacia Jesucristo y nos invita a descubrir el Reino de Dios ya presente pero no plenamente realizado a través de nuestro servicio educativo, especialmente con los pobres. ¡Regocijémonos y alegrémonos porque somos embajadores de Cristo resucitado!

Durante este año de aniversario, redoblemos nuestros esfuerzos para compartir la seguridad de nuestra propia resurrección con nuestros estudiantes y con todos los que nos encontremos. ¡De esta manera, ellos también tendrán motivo para regocijarse y alegrarse!

¡Feliz Pascua!

Hermano Robert Schieler, FSC
Superior General

 

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8
Abr
2019

Reflexión Lasallistas de Corazon: Corrupción

Reflexión Lasallistas de Corazon: Corrupción

Pareciera, en ocasiones, que finalmente nuestra sociedad empieza a hartarse de una condenable actitud que ha venido deformando nuestras relaciones familiares, sociales y políticas: la corrupción. En general son muchísimas las voces que se levantan en contra de las prácticas, a veces escondidas y a veces descaradamente manifiestas, que no sólo ven desaparecer los dineros públicos destinados a la promoción del bienestar y al goce de los derechos de los colombianos, sino que, además, se llevan consigo un importante fragmento de confianza entre las personas mismas, así como entre ellas y las instituciones.

Lamentablemente han tenido que sucederse muchísimos escándalos para que hayamos empezado a entender las terribles dimensiones de esta maldición. La corrupción no se trata de un ejercicio de viveza que habría que aplaudir a quienes no dejan escapar posibilidades para beneficiarse sino de un acto completamente criminal que pone en riesgo la vida, la seguridad y la paz de nuestros demás conciudadanos. Creo que nos bastaría dirigir nuestra mirada hacia zonas periféricas de nuestro país como La Guajira, el Chocó o la Amazonia para darnos cuenta que, literalmente, los corruptos le quitan el pan de la boca a poblaciones enteras y los dejan sumidos en una terrible situación de hambre, enfermedad, guerra y muerte.

Por eso miro con esperanza la conciencia ciudadana que se va despertando en tantas personas. ¡Tiene que escucharse con fuerza el clamor de quienes, frente a la corrupción, gritamos “No más”! ¡Tiene que seguir aumentando en nosotros el horror ante cualquier práctica, por mínima que sea, que mine la confianza, la honestidad y el respeto a cada uno, a sus bienes y a sus derechos!

Ese clamor tiene que acompañarse de decisiones que impulsen con nuevo aliento la vivencia de la honestidad. Decirle no a la corrupción significa también no abrirle paso en nuestras vidas cotidianas a la cultura del oportunismo, a la actitud de silencio cómplice y a la indiferencia frente a las agresiones a nuestro sistema de valores. Significa no sobornar, no amenazar y no conspirar. Significa también comprometernos por vivir de modo auténticamente transparente, dejando en evidencia nuestras intenciones, entendiendo que nuestro progreso común es condición necesaria para nuestro desarrollo individual.

Implica, para los lasallistas, despertar esa actitud de profundo horror al pecado a la que exhortaba san Juan Bautista De La Salle. Pareciera que, trescientos años después de su muerte, aún recobraran mucha vitalidad sus palabras como una advertencia frente a la perversión que supone la corrupción. El Santo Fundador propone que contemplemos al mismo Jesucristo que anunció el Evangelio para salvar a la humanidad y, después, propone una prolongación de su misión salvífica en la tarea educativa. Afrontar la corrupción implica, necesariamente, una tarea educativa de altísimo nivel a la que todos estamos llamados a participar. Dice La Salle, refiriéndose a Jesús:

Al leer el Evangelio deben fijarse en la forma y en los medios de que Él se sirvió para llevar a sus discípulos a la práctica de las verdades del Evangelio; unas veces, proponiéndoles como bienaventuranza todo lo que horroriza al mundo, como la pobreza, las injurias, las afrentas, las calumnias y toda clase de persecuciones por la justicia; (…) otras veces, inspirándoles horror a los pecados en que suelen caer los hombres; o bien, proponiéndoles ciertas virtudes que practicar, como la dulzura, la humildad, y otras así.

(…) Por fin, quería que en su espíritu considerasen como malaventurados a los ricos y a cuantos hallan en este mundo sus delicias. De acuerdo con estas prácticas, y todas las demás de Jesucristo, es como ustedes deben enseñar”. (Meditación para el Tiempo de Retiro, 196).

Nuestra tarea educativa, en favor de la honestidad y la verdad, deberá encontrar las maneras en que nuestro claro “no” a las prácticas corruptas esté cargado de horror. Y, además, debe también ser un ejercicio de propuesta de una manera distinta de practicar las virtudes que sostienen la vida en sociedad: la verdad, la justicia, la lealtad… Difícilmente habrá mejor manera de proponerlas que con nuestro mismo ejemplo.

Reflexión por: El Hno. Camilo Andrés Aguilar Gómez, nacido en Zipaquirá (Cundinamarca). Hermano de las Escuelas Cristianas. Es Licenciado en Educación Religiosa de la Universidad de la Salle. Adelanta sus estudios de Maestría en Estudios de Paz y Resolución de Conflictos en la Pontificia Universidad Javeriana. Ha trabajado como docente y coordinador en varios Colegios lasallistas de Colombia. Actualmente es el Subdirector del Postulantado Lasallista San José de Guausa.

10
Mar
2019

Reflexión Lasallistas de Corazón: Hacia una Conciencia Social Ecológica.

Por: El Hno. Carlos Gómez, Visitador Provincial del Distrito Lasallista de Bogotá.

San Juan Bautista de La Salle siempre tuvo algunos referentes fundamentales en su concepción de la misión y su propuesta para el Instituto: impresionarse por las realidades del contexto, el poder de la educación para transformar, y la presencia de Dios en la historia, las personas, y las situaciones de la época. Ciertamente no habló de Ecología ni desarrolló temas específicos que pudiéramos entender hoy como una premonición sobre las crisis ecológicas del presente.

 Su concepción del papel de la educación y nuestra tradición sí nos impelen a comprometernos con la “Ecología Integral” y hacerla parte esencial de nuestros proyectos educativos y misionales. Son muchas las posibilidades de convertirnos en referentes de propuestas educativas para la “ciudadanía ecológica” (LS, 211). El papa Francisco, en Laudato Si’, de entrada, propone una educación en el contexto de las realidades de una “Casa Común” degradada, irrespetada, sobrexplotada, y poco cuidada.

 Así, conviene recordar que:

“si se quiere conseguir cambios profundos, hay que tener presente que los paradigmas del pensamiento realmente influyen los comportamientos. La educación será ineficaz y sus esfuerzos serán estériles si no procura también difundir un nuevo paradigma acerca del ser humano, la vida, la sociedad, y la relación con la naturaleza” (LS, 215) 

 El papa Francisco va más allá, hasta plantear el tema del “amor civil y político” indispensable para construir la sociedad; al punto de plantear una espiritualidad ecológica y un llamado a la conversión interior profunda porque es desde el fondo del corazón que puede surgir un cambio en las actitudes, en el criterio para ponderar las consecuencias ecológicas de las decisiones personales y políticas, y que la única Tierra que conocemos clama por el respeto a la humanidad y de la humanidad a la “casa común”.

 El currículum, las prácticas cotidianas, los contenidos, el estudio de la historia y la geografía, la defensa de la biodiversidad y la vida humana, los modelos sostenibles que sustentan la economía de la institución educativa, las decisiones de compras y consumos, el conocimiento de los espacios geográficos, la contemplación del paisaje, y muchas cosas más encuentran en la educación lasallista un espacio único para crecer en la consciencia del papel que todos jugamos en la protección del medio ambiente, de la responsabilidad intrínseca de todas las decisiones sociales y personales, y que toda acción, por pequeña que parezca, puede tener efectos devastadores o constructores de la Casa Común.

Ciertamente, el tema ecológico atraviesa toda la vida del proyecto educativo-pastoral, sus relaciones, propuestas, actividades, criterios de calidad, relaciones e intencionalidades: su práctica real.

 Debemos pensarnos como escuelas y universidades que forman seres humanos para vivir otros estilos de vida alternativos a las lógicas de la dominación, del consumo desmedido y depredador, del irrespeto por la vida, de la ambición y el egoísmo destructor. Cambios que irán propiciando transformaciones culturales que generen otras lógicas sociales, “un nuevo comienzo”, como lo dice Francisco.

En síntesis, caminar hacia una nueva conciencia ecológica en perspectiva integral que toca la vida, que la transforma, que nos relaciona de una manera diferente con la “Casa Común” de la que somos responsables, cuidadores, y defensores, y en la cual podemos vivir una nueva relación con Dios, con los hermanos, y con la sociedad

 El amor social es la clave de un auténtico desarrollo: «Para plasmar una sociedad más humana, más digna de la persona, es necesario revalorizar el amor en la vida social –a nivel político, económico, cultural–, haciéndolo la norma constante y suprema de la acción». En este marco, junto con la importancia de los pequeños gestos cotidianos, el amor social nos mueve a pensar en grandes estrategias que detengan eficazmente la degradación ambiental y alienten una cultura del cuidado que impregne toda la sociedad. Cuando alguien reconoce el llamado de Dios a intervenir junto con los demás en estas dinámicas sociales, debe recordar que eso es parte de su espiritualidad, que es ejercicio de la caridad y que de ese modo madura y se santifica. (L.S., 231)

13
Ene
2017

Lasallistas que promueven los derechos de los niños en América Latina – Compartimos experiencias

Dos vídeos – uno de Perú y el otro de Argentina – realizados no sólo para dar visibilidad al estupendo trabajo que Tarpusunchis en Perú y Fundación La Salle en Argentina desarrollan en favor de los niños y adolescentes en situación de marginalidad socio-educativa, sino también para buscar apoyo económico a dos de las iniciativas prioritarias para el año 2016-2017.

> Construcción e inicio de las actividades de la escuela secundaria técnica en el barrio de Malvinas argentinas, en la periferia de Córdoba (Argentina).

En la entrevista a Gastón Picone – Director de Fundación La Salle – conocemos la comunidad de Malvinas, la realidad en la cual la escuela Héctor Valdivieso ha funcionado como motor de desarrollo y de mejoramiento de la vida de cientos de familias. Actualmente, la exigencia primordial para la comunidad local es la creación de una escuela secundaria que pueda ofrecer un futuro de trabajo seguro para los propios hijos. Ésta es la razón por la que nos estamos empeñando en recoger fondos, con el fin de que esta esperanza para los jóvenes de Malvinas se convierta en realidad.

> Programa de prevención de abusos y formación para la salvaguardia de los derechos de los niños en ambiente escolar, en contextos problemáticos como San Juan de Lurigancho, Pisco, Abancay, Urubamba, Zapallal/Ventanilla (Perú).

En el testimonio de Rosa Agama – responsable del proyecto y del voluntariado de Tarpusunchis – emerge una triste fotografía de la condición de los niños y jóvenes en contexto de vulnerabilidad en las áreas periféricas de las grandes ciudades del Perú. Con frecuencia víctimas de abusos y de abandono, insertos en dinámicas relacionales violentas y anti educativas, para estos niños la escuela representa el único ambiente protegido y sereno. Lastimosamente, la mayor parte de los educadores disponibles tienen que contar casi exclusivamente sobre la propia buena voluntad, no disponiendo de una oportuna formación y de competencias específicas para asistir a los numerosos casos problemáticos a los cuales se enfrentan cotidianamente. De hecho, los mismos profesores y directores de los centros educativos han acudido a Tarpusunchis solicitando un proyecto de formación que les prepare para hacer frente, con instrumentos y actitudes adecuadas, no sólo a las situaciones de riesgo, sino también que les ayude a promover la prevención en la escuela y en las familias de los alumnos.

Habiendo comprendido inmediatamente la seriedad de la situación, nos estamos dedicando a recoger fondos con el fin de que este proyecto pueda realizarse completamente.

Rosa Agama está colaborando localmente con expertos del BICE (Oficina Internacional Católica para la Infancia) para definir los detalles del programa de formación.

Esperamos que puedan entrar en contacto con nosotros para saber más y apoyar estos importantes proyectos.

De La Salle Solidarietà Internazionale ONLUS
Tel.: +39 06 665 231
solidarietainternazionale@lasalle.org
www.facebook.com/delasalle.onlus

29
Mar
2016

Saludo Pascual – 2016

Nuestra alegría brota de la esperanza segura de que nosotros, también, viviremos para siempre.

La resurrección de Jesús y la promesa de la vida eterna son los signos más claros de las acciones misericordiosas de Dios hacia nosotros. Como embajadores de Jesucristo, ¿cómo podemos manifestar eficazmente la misericordia de Dios para con nuestras hermanas y hermanos que, con nosotros, viven en un mundo caracterizado por la guerra, la tortura, el terrorismo, las epidemias, los niños hambrientos, los refugiados rechazados, los emigrantes maltratados, los muros que bloquean las relaciones y los desastres naturales?

Creo que tenemos que ayudar a los demás a experimentar la misericordia de Dios a través de nuestras propias acciones misericordiosas concretas y personales. Verdaderamente, debemos hacer a los demás lo que nos gustaría que nos hicieran a nosotros en situaciones desesperadas específicas. De hecho, en el relato de la rendición de cuentas en el juicio final según San Mateo, Jesús nos recuerda que para los cristianos tales acciones son obligatorias (Mt. 25: 31-46).

Los Lasalianos estamos llamados a mover los corazones con la misericordia de Dios. Nosotros, al igual que el Papa Francisco, tenemos que construir puentes de entendimiento y ayuda mutua y debemos derribar los muros de la intolerancia y la exclusión. Tenemos que ser hombres y mujeres que se caracterizan por la ternura, la amistad, el perdón, la excelencia educativa y una preocupación práctica por el bienestar de nuestros hermanos y hermanas que sufren de la injusticia, la exclusión, la guerra, la ansiedad por el futuro y la falta de oportunidades educativas.

Tenemos que estar convencidos de que todos aquellos con quienes nos encontramos van a experimentar la misericordia de Dios y la alegría de la Pascua cuando se encuentren con estas cualidades en nosotros – ministros misericordiosos de Dios.

¡Felices Pascuas!

Hno. Robert Schieler
Superior General

(Quiero expresar mi deuda con el libro Mercy: the Essence of the Gospel and the Key to Christian Life,
del Cardenal Walter Kasper, Paulist Press, 2013, por enriquecer mi felicitación de Pascua.)

Vía www.lasalle.org

18
Ene
2016

Casa Generalicia – Mensaje para el Año Jubilar

Hermanos, lasalianos, alumnos, antiguos alumnos y padres:

Saludos desde la Casa Generalicia.

El 8 de diciembre vamos a celebrar un acontecimiento importante aquí en Roma. En ese día, el Papa Francisco inaugurará el Año Jubilar especial de la Misericordia y se abrirá la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro. Con este acto, el Papa Francisco dice que dicha puerta se convertirá en una puerta de misericordia, a través de la cual cualquiera que entrará podrá experimentar el amor de Dios que consuela, que perdona y ofrece esperanza.

El año jubilar especial de la Misericordia nos devuelve nuevamente a las verdades fundamentales de nuestra fe que aprendimos siendo niños; es decir, a la práctica de las obras corporales y espirituales de misericordia. Debemos aprovechar esta oportunidad para recordar las obras corporales: alimentar al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, sanar a los enfermos, visitar a los encarcelados y enterrar a los muertos. Las cuales deberán ir acompañadas con las obras espirituales: aconsejar al que lo necesita, enseñar al que no sabe, amonestan a los pecadores, consolar a los afligidos, perdonar las ofensas, soportar con paciencia a aquellos que nos hacen mal, y orar por los vivos y difuntos.

Nosotros Lasalianos, Hermanos y Colaboradores, somos ministros de Dios y embajadores de Jesucristo y, como tales, es nuestro deber ser instrumentos de la misericordia. Las obras de misericordia corporales están en el corazón de la vida cristiana. Al involucrarnos en nuestros respectivos ministerios, cuando nosotros, como profesores y estudiantes participamos en programas de servicios comunitarios y de divulgación, cuando defendemos la justicia para los pobres y oprimidos, cuando visitamos a los enfermos y damos la bienvenida al forastero y al refugiado, manifestamos la misericordia de un Dios amoroso.

Mediante nuestro carisma lasaliano estamos respondiendo a una necesidad particular identificada por el Papa Francisco para este Año Jubilar de la Misericordia. En todos nuestros ministerios educativos nos dedicamos a ayudar a “superar la ignorancia en que viven millones de personas, especialmente los niños privados de los medios necesarios para liberarse de las ataduras de la pobreza”. (p. 17).

Apenas el mes pasado, en el Consejo General escribimos, en la primera de nuestras previstas Reflexiones Lasalianas anuales: “En las Escrituras hebreas, el Nuevo Testamento y la historia humana percibimos una y otra vez que el pueblo de Dios está en éxodo, huyendo de la opresión, la guerra, la esclavitud u otras calamidades. Vemos que el Dios vivo acompaña siempre a los pobres, los emigrantes y los jóvenes… a través de la educación. Durante más de 330 años de historia en los que Dios ha estado con nosotros, hemos compartido el amor de san Juan Bautista de La Salle por los jóvenes, especialmente los pobres”.

El icono que hemos elegido para nuestro año lasaliano 2015 – 2016 es el del Buen Samaritano, ¡una persona misericordiosa por excelencia! Al igual que en los tiempos del buen samaritano y del Fundador, nuestras sociedades contemporáneas sufren de indiferencia hacia los abandonados al borde del camino. Nuestro desafío es ofrecer una acogida radical, el óleo de la consolación, de la compasión y la inclusión. (Pág. 7). El Papa Francisco nos llama a “soportar las debilidades y luchas de nuestros hermanos y hermanas”.

En este año jubilar especial de la Misericordia, junto con el Papa Francisco y la Iglesia universal, comprometámonos a brindar respuestas concretas de misericordia. Ofrezco a su consideración dos vías de acción a partir de nuestra primera Reflexión Lasaliana:

PARA LA REFLEXIÓN
1. En nuestra Regla recientemente revisada se dice que Los programas educativos incluyen la preocupación por la promoción de la paz, la justicia y la integridad de la creación (Regla 17.1). ¿Cómo podemos asegurar que nuestros centros educativos se conviertan en un poderoso instrumento de misericordia y compasión hacia el prójimo y, al mismo tiempo, desafíen las estructuras y políticas injustas que deshumanizan a los pobres, a los inmigrantes y a los jóvenes?
2. En nuestros propios itinerarios evangélicos, ¿con qué personaje nos identificamos en la parábola del buen samaritano? ¿Qué invitaciones escuchamos por parte del Señor? ¿Qué conversión se espera de nosotros y de nuestras comunidades lasalianas? San Juan Bautista de La Salle escribió que “Dios espera de ustedes que muevan los corazones” (Med. 193,3). Al meditar la parábola del buen samaritano, ¿a qué tipo de experiencia de Evangelio nos sientimos llamados con el fin de mover los corazones?

Gracias. Juntos podemos cantar con el salmista lo que ya cantó hace miles de años: la misericordia de Dios permanece para siempre.

Vía www.lasalle.org

19
May
2015

Fiesta de San Juan Bautista de La Salle

Una de las principales funciones del educador lasaliano es garantizar que la escuela funcione bien. Todos sabemos que entre las características tradicionales de una escuela lasaliana bien dirigida están: el respeto, la paciencia, la mansedumbre, el trabajo duro, la buena enseñanza, la educación centrada en el alumno y una atención consciente a la presencia de Dios.

Actualmente, a esta lista hay que añadir la atención concreta y personal a los jóvenes que sufren la pobreza de las periferias. Independientemente del entorno socioeconómico, para ser una comunidad educativa lasaliana verdaderamente contemporánea, la escuela debe ir más allá de sus propias fronteras – físicas, económicas, sociales – y llevar la Buena Nueva de Jesucristo y una sólida formación humana a todos aquellos que son despreciados y desechados por la sociedad. En este sentido, creo que todos podemos hacer aún más.

En esta fiesta de San Juan Bautista de La Salle, les exhorto a considerar el Evangelio como la piedra de toque fundamental de sus vidas. Esto les servirá de inspiración para recuperar la frescura original de su vocación lasaliana siendo ministros de Dios y embajadores de Jesucristo. Surgirán nuevas vías que les conducirán hacia los marginados, se abrirán nuevos caminos de creatividad, con diferentes formas de expresión, signos más elocuentes y palabras con un nuevo significado para los jóvenes, especialmente los pobres, confiados a nuestro cuidado. * Hagan esto y su escuela lasaliana funcionará mejor que nunca.

Hermano Robert Schieler, FSC
Superior General

vía lasalle.org

21
Abr
2015

Mensaje a la Familia Lasallista

Consciente, tal como lo afirmamos los Hermanos en el último Capítulo General, de que “La obra de Dios que ha venido a nosotros a través de Jesús y de su mensaje es también la obra de los lasallistas quienes la llevamos a cabo siguiendo los pasos de Juan Bautista de La Salle” ( 45º CG 3.1), me dirijo a todos los miembros de la Familia Lasallista con el del deseo de que sigamos caminando unidos, en familia, comprometidos en la construcción del Reino de Dios en nuestro mundo de hoy. Las Hermanas Guadalupanas de La Salle, las Hermanas Lasallistas, las Fraternidades Signum Fidei, los Asociados en sus diferentes fórmulas, los Catequistas de Jesús Crucificado, y, en fin, todos quienes se sienten Lasallistas de corazón, sabemos que todo cuanto somos es “obra de Dios”.

Matas-RossellóEn la pasada Asamblea Internacional (IA’13) “Reflexionamos sobre nuestra realidad y prestamos especial atención a los desafíos que enfrentamos como Familia Lasallista” a los que hemos de sumar aquellos desafíos propios y específicos de cada una de nuestras organizaciones. De ahí, y considerando la importancia de seguir construyendo familia, buscando la mayor cohesión posible y el compartir común desde el respeto a cada una de las instancias que conforman nuestra Familia Lasallista y a fin de asegurar una presencia significativa y un acompañamiento cercano, tengo el gusto de presentarles al Hermano Rafael Matas Rosselló como Consejero General para, entre otras responsabilidades, asegurar el acompañamiento de toda la Familia Lasallista.

Aprovecho para agradecerles la acogida que durante los últimos años han ofrecido al Hermano Alberto Gómez quien era el enlace entre la Familia Lasallista y el Consejo General. Le agradezco por el excelente liderazgo y servicio que ha ofrecido a nuestra Familia Lasallista. Estoy seguro que el Hermano “Rafa” continuará con esa disponibilidad para seguir estrechando los lazos espirituales que naturalmente nos unen.

Miremos con esperanza nuestro futuro y compartamos la inmensa riqueza espiritual con la originalidad que cada uno de nuestros fundadores nos ha dejado como herencia, sabiendo que los más pobres, los más vulnerables, son nuestros preferidos al ejemplo de Jesús.

¡Viva Jesús en nuestros corazones! ¡Por siempre!

Hermano Robert Schieler, FSC
Superior General

Mensaje a la Familia Lasallista

3
Oct
2013

Que no es lo mismo dar la vida por algo, que matarse por algo.

Dentro de las múltiples explicaciones antropológicas, sociológicas y psicológicas que podemos encontrar para tratar de entender por qué la gente, especialmente la gente joven, se vincula a ciertas “organizaciones” cuyos propósitos y prácticas nos resultan difíciles de comprender, encontraríamos, entre otras, la de estar frente a una generación que ha tenido que crecer, incluso hasta nacer, en medio de la soledad y la ausencia de referentes.

Esta situación, conforma una generación con una inmensa necesidad de vinculación; es decir, personas necesitadas de pertenecer afanosamente a algo, sin importar el precio de esta vinculación. Si damos por aceptado el hecho de que “sólo se aprende a ser persona entre personas”, y que en la actual generación la estructura básica de pertenencia y personalización, que es la familia, ya no representa dicha posibilidad, es entendible que algunos opten por pertenecer a “algo” que tenga una estructura de identificación y organización. Por ello –y, claro, también por la necesidad de subisistir o sobrevivir– es que muchos se vinculan a pandillas, barras bravas, BACRIM, guerrillas, pero también a iglesias fundamentalistas, iniciativas ambientales, movimientos antitaurinos y, por supuesto, a grupos parroquiales y a la pastoral juvenil lasallista.

En esa línea de reflexión, podríamos aprovechar el escándalo mediático que las grandes cadenas noticiosas han montado en torno a los crímenes protagonizados por “hinchas” que asesinan a otros hinchas que llevan puesta la camiseta del rival de la jornada, para ir un poco más allá del facilismo de juzgarlos como “bandidos y fasicnerosos”, como hacen los noticieros, e incluso arriesgarnos un poco más allá de que se trata de manifestaciones de una juventud que, sin oportunidades de desarrollo, claman por una sociedad más justa, como hace nuestro populista alcalde.

Hace varias décadas ya, el Proyecto Atlántida 1 , que hizo una amplia y “profunda” investigación sobre adolescencia y escuela, llegó a la conclusión de que la escuela era valorada por los adolescentes, ya no por los postulados de la modernidad que la señalaban como el lugar al que se iba para aprender y para ser alguien en la vida, sino porque se constituía en el TERRITORIO en el que se podía “estar con otros”. Así las cosas, conluye Atlántida que la escuela tenía valor en dos aspectos esenciales: ser un espacio de socialización y la alta validación de la dimensión cultural y las relaciones intergeneracionales.

Pasaron los años y tanto las políticas públicas como los postulados filosóficos y teleológicos siguieron empeñados en el concepto moderno de la escuela, a pesar de tener en su territorio una generación posmoderna. Vinieron esfuerzos loables de reflexionar la educación desde otras perspectivas y se conformó la “misión ciencia, educación y desarrollo”, más conocidad como la “comisión de sabios”. El informe de esta misión, titulado “Colombia al filo de la oportunidad”2 , trae un brillante prólogo, que es a la vez el epílogo de la misión, escrito magistralmente por Gabriel Gacría Márquez y titulado “Por un país al alcance de los niños”. Pero como suele pasar entre nosotros, los grandes estudios y postulados se quedaron en los anaqueles y las prácticas y deciciones políticas siguieron su ritmo habitual, “pues nos complacemos en el ensueño de que la historia no se parezca a la Colombia en que vivimos, sino que Colombia termine por parecerse a su historia escrita”.3

Varios intelectuales siguieron empeñados en proponer nuevos esquemas que hicieran de la educación algo realmente pertinente frente a la realidad que vivimos. Por ejemplo, tenemos un ensayo interesante de William Ospina: “Colombia en el planeta: Relato de un país que perdió la esperanza”4 , en el que se manifiesta que muchos colombianos están convencidos de que la cultura y la educación son fundamentales para resolver la tragedia nacional. Se trata, según el mismo texto, de un gran proyecto cultural que enfrente algunos males viejos de la sociedad colombiana y siembre semillas de reconciliación.5

Pero en el plano de las decisiones fundamentales, la empresa se nos metió a la escuela y se nos obligó a implementar el sistema de gestión de la calidad, al tiempo que la economía y su lógica del mercado nos llevó a implementar un sistema de educación por “competencias” que pretendía darnos las herramientas necesarias para ser más productivos, mientras el mundo, la sociedad y especialmente nuestros niños y jóvenes se enfrentaban a dilemas y urgencias que iban más allá de ser económicamente productivos. La soledad y el abandono a que quedaron expuestas las nuevas generaciones cuyos padres no tendrían tiempo sino para producir y no dejarse morir de hambre – y bueno, también para mantener un status quo marcado por el consumo– transformaron la necesidad de estar con otros y estar en algo, como evidenció Atlántida, en una urgencia apremiante y dramática de ser con otros y pertenecer a algo; surgiendo así entonces la que quizás sea la más urgente de las crisis: la crisis de sentido.

Si, como se dijo anteriormente, sólo se aprende a ser persona entre personas, y justamente son las personas que pudieran servir como referentes las grandes ausentes en la vida y el proceso de formación, no ha de extrañarnos que una niñez y juventud desorientada y dejada a merced del “libre albedrío”, resulte regalándose a lo que sea, con tal de sentir que sirve para algo.
Ahora bien, más allá de la coyuntura de esta época, la manifiesta crisis de sentido actual no es otra que la búsqueda de la humanidad de siempre, de saber quién es cada uno, de dónde venimos y para dónde venimos; en síntesis, de saber qué hacer con la vida.

Y como la pregunta esencial es la misma, la respuesta también es la misma: encontrar qué hacer con la existencia, decidir a qué entregarle la vida. Y aquí es dónde quizá necesitemos educar a todos en la sutil diferencia que una cosa es matarse por algo y otra muy diferente, dar la vida por ello. Compartiendo estas reflexiones, generadas por las noticias de gente que mata y se hace matar por una camiseta, alguien me envió un enlace a un “meme” que decía así: “-Es que yo por mi equipo me hago matar. –Yo no (replica otro), yo sí estudié”.

¿Qué tal si aprendemos de este episodio que la vida cobraría sentido si nos decidimos a darle la vida a algo –incluso a un equipo de fúbol– y transformamos, por la educación, esa perspectiva muy colombiana de hacernos matar por algo?

Fruto de los talleres programados para las visitas a las obras eductivas de nuestro Distrito, descubría que hacemos el bien y lo hacemos muy bien, lamentablemente lo hacemos para muy pocos y muchas veces sin darnos cuenta ni calcular lo maravilloso de tomar conciencia de ello.

Afortunadamente, para los muy pocos a quienes hacemos el bien, la cosa está muy clara; ahora tenemos el desafío de concentrarnos más en ello que en las imposiciones del sistema, y saber que no tenemos que andar pagando millonadas para que nos certifiquen y acrediten lo que por carisma fundacional nos ha certificado y acreditado: que la persona es el centro de nuestra acción educativa; que aquello de procurar educación humana y cristiana de calidad –que para los más viejos, a lo mejor por la ferza de la costumbre y la rutina quizás sea sólo retórica– es una posibilidad real de salvación para la vida de muchos; y que hemos tenido en frágiles vasijas de barro el tesoro invaluable de ese evangelio que nos conmina a llevar buenas noticias por el mundo entero.

1.AA. VV. Proyecto Atlántida: Una aproximación al adolescente escolar colombiano.
2. AA. VV. Colombia al filo dela oportunidad. Informe de la Misión Ciencia, Educación y Desarrollo.
3. GARCÍA MÁRQUEZ, Gabriel. Por un país al alcance de los niños. 1991.
4. OSPINA, William. Colombia en el planeta: Relato de un país que perdió la esperanza.
5. Ibíd.

1
May
2013

Maestros, lectura y tecnología

Leer está de moda - La SalleUna constante con la que se enfrenta una persona que se dedica a la educación es el no rotundo con el que responden muchos niños y jóvenes frente al gusto por la lectura (entendida como la lectura de libros). La mayoría alega pereza, cansancio, aburrimiento y tedio. ¿Será que realmente no les interesa leer o que no reciben los estímulos suficientes de las personas que deberían fungir como guías? Ernesto Sábato decía, en Sobre algunos males de la educación, que “la persona común va perdiendo esa cualidad primigenia que tiene el niño, porque es embotado por los lugares comunes, hasta que llega a no advertir que un hombre con dos cabezas no es más fantástico que un hombre con una sola. Volver a admirarse de la monocefalia, o sorprenderse de que los hombres no tengan cuatro patas, exige una suerte de reaprendizaje del asombro”. El problema es que al parecer el mal que relata el autor argentino cada vez aqueja al ser humano a más temprana edad. Así, es difícil pensar en un avance significativo en los niveles de lectura y escritura si sobre estos dos procesos no existe ni se genera un gusto que demuestre las posibilidades que pueden abrir la lectura a cualquier persona. […]