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13
Ene
2017

Lasallistas que promueven los derechos de los niños en América Latina – Compartimos experiencias

Dos vídeos – uno de Perú y el otro de Argentina – realizados no sólo para dar visibilidad al estupendo trabajo que Tarpusunchis en Perú y Fundación La Salle en Argentina desarrollan en favor de los niños y adolescentes en situación de marginalidad socio-educativa, sino también para buscar apoyo económico a dos de las iniciativas prioritarias para el año 2016-2017.

> Construcción e inicio de las actividades de la escuela secundaria técnica en el barrio de Malvinas argentinas, en la periferia de Córdoba (Argentina).

En la entrevista a Gastón Picone – Director de Fundación La Salle – conocemos la comunidad de Malvinas, la realidad en la cual la escuela Héctor Valdivieso ha funcionado como motor de desarrollo y de mejoramiento de la vida de cientos de familias. Actualmente, la exigencia primordial para la comunidad local es la creación de una escuela secundaria que pueda ofrecer un futuro de trabajo seguro para los propios hijos. Ésta es la razón por la que nos estamos empeñando en recoger fondos, con el fin de que esta esperanza para los jóvenes de Malvinas se convierta en realidad.

> Programa de prevención de abusos y formación para la salvaguardia de los derechos de los niños en ambiente escolar, en contextos problemáticos como San Juan de Lurigancho, Pisco, Abancay, Urubamba, Zapallal/Ventanilla (Perú).

En el testimonio de Rosa Agama – responsable del proyecto y del voluntariado de Tarpusunchis – emerge una triste fotografía de la condición de los niños y jóvenes en contexto de vulnerabilidad en las áreas periféricas de las grandes ciudades del Perú. Con frecuencia víctimas de abusos y de abandono, insertos en dinámicas relacionales violentas y anti educativas, para estos niños la escuela representa el único ambiente protegido y sereno. Lastimosamente, la mayor parte de los educadores disponibles tienen que contar casi exclusivamente sobre la propia buena voluntad, no disponiendo de una oportuna formación y de competencias específicas para asistir a los numerosos casos problemáticos a los cuales se enfrentan cotidianamente. De hecho, los mismos profesores y directores de los centros educativos han acudido a Tarpusunchis solicitando un proyecto de formación que les prepare para hacer frente, con instrumentos y actitudes adecuadas, no sólo a las situaciones de riesgo, sino también que les ayude a promover la prevención en la escuela y en las familias de los alumnos.

Habiendo comprendido inmediatamente la seriedad de la situación, nos estamos dedicando a recoger fondos con el fin de que este proyecto pueda realizarse completamente.

Rosa Agama está colaborando localmente con expertos del BICE (Oficina Internacional Católica para la Infancia) para definir los detalles del programa de formación.

Esperamos que puedan entrar en contacto con nosotros para saber más y apoyar estos importantes proyectos.

De La Salle Solidarietà Internazionale ONLUS
Tel.: +39 06 665 231
solidarietainternazionale@lasalle.org
www.facebook.com/delasalle.onlus

24
Jun
2016

Mensaje del Hermano Provincial

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Bogotá, 24 de junio de 2016

El entusiasmo que vivimos los colombianos tras la firma de los acuerdos de cese bilateral y definitivo del fuego entre la partes y la dejación de armas de las FARC, exige a cada uno de nosotros, los colombianos, dejar de ser espectadores de la paz, dejar de ser como transeúntes que observan desinteresados la lenta construcción de un edificio ajeno, y pasar a ser obreros de nuestro edificio nacional. Esto nos recuerda la escena posterior a la ascensión del Señor, donde dos hombres vestidos de blanco interpelan a los discípulos: “¿Por qué permanecen mirando hacia el cielo?”. Ahora, como entonces, tenemos la prueba que nos hacía falta y el desafío que ella nos lanza: ahora reconocemos nuestra vocación para la paz, expresada en la alegría nacional por este logro y en el compromiso al que todos nos sentimos llamados: ser constructores de paz.

Ciertamente esta firma no sella una paz nacional consolidada de una vez y para siempre pues, como nos lo recuerda el magisterio de la iglesia, en palabras del papa Juan Pablo II, “los pilares de la paz verdadera son la justicia y esa forma particular del amor que es el perdón.” Así, este momento histórico que presenciamos, nos señala un punto de partida y es el mejor logro con miras a la paz que mi generación haya jamás visto y que, estoy seguro, no tiene vuelta atrás. Es la largada, el inicio de la marcha en la que ha de primar el diálogo como medio para zanjar nuestras diferencias y conflictos, donde el perdón y la reconciliación sean posibles, sinceros y liberadores; donde, con esfuerzo cotidiano, dejemos atrás todo mecanismo violento en la manera de relacionarnos. ¡Que cuente más el convencer que el vencer, más la palabra y el diálogo que la fuerza, más el discernimiento común que la imposición!

Con más de 125 años de presencia ininterrumpida en Colombia, los lasallistas nos unimos a este momento de alegría y esperanza. Durante todo este largo tiempo de violencia hemos sido testigos también del aporte que muchísimos Hermanos, maestros, jóvenes y otros lasallistas han querido hacer en tantos lugares de la geografía nacional manteniendo viva la llama de la esperanza. A ello se aúnan los aportes de la obras de La Salle, tanto en la educación primaria y secundaria como a nivel de la educación superior. Y justamente esta coyuntura histórica hace que nuestro compromiso por la paz sea aún mayor, donde podamos contagiar esa fraternidad sin fronteras que tanto nos caracteriza como lasallistas.

La Salle, en el seno de la Iglesia, se aferra al saludo de paz que el Resucitado nos renueva en el amanecer esperanzador de cada día. Por ello, creemos firmemente que hemos de asumirla como una tarea y que una cultura de paz se construye principalmente desde la educación. Nuestros proyectos educativo-pastorales han estado orientados – y últimamente con mayor énfasis – a la construcción de dicha paz. Por eso nos solidarizamos con nuestro país en este momento histórico y manifestamos nuestro deseo y voluntad de poner a disposición de todo el país nuestra red de obras educativas lasallistas para contribuir, en todo cuanto nos sea posible, a la paz y la reconciliación de Colombia.

Para que la paz, sueño de todo colombiano, sea una realidad estable y duradera se requiere que todos nos esforcemos en alcanzarla y trabajemos juntos para que se den las condiciones de justicia que le son necesarias. Asimismo, es necesario que a todos los niveles nos unamos en la lucha contra la corrupción y la desigualdad dentro de nuestra patria. Con este afán, los lasallistas manifestamos nuestro compromiso preferencial a favor de los más pobres en quienes se nos revela el rostro de Jesucristo tal como nos lo manifestó san Juan Bautista de la Salle en nuestros orígenes. No desfallezcamos, pues, en este camino que se abre con renovada y viva esperanza ante nuestros ojos como nuevo signo de la resurrección y como certeza de que otro mundo, el del Reino de Dios, sí es posible.

Hermano Leonardo Enrique Tejeiro Duque, FSC
Visitador Provincial
La Salle Distrito de Bogotá

29
Mar
2016

Saludo Pascual – 2016

Nuestra alegría brota de la esperanza segura de que nosotros, también, viviremos para siempre.

La resurrección de Jesús y la promesa de la vida eterna son los signos más claros de las acciones misericordiosas de Dios hacia nosotros. Como embajadores de Jesucristo, ¿cómo podemos manifestar eficazmente la misericordia de Dios para con nuestras hermanas y hermanos que, con nosotros, viven en un mundo caracterizado por la guerra, la tortura, el terrorismo, las epidemias, los niños hambrientos, los refugiados rechazados, los emigrantes maltratados, los muros que bloquean las relaciones y los desastres naturales?

Creo que tenemos que ayudar a los demás a experimentar la misericordia de Dios a través de nuestras propias acciones misericordiosas concretas y personales. Verdaderamente, debemos hacer a los demás lo que nos gustaría que nos hicieran a nosotros en situaciones desesperadas específicas. De hecho, en el relato de la rendición de cuentas en el juicio final según San Mateo, Jesús nos recuerda que para los cristianos tales acciones son obligatorias (Mt. 25: 31-46).

Los Lasalianos estamos llamados a mover los corazones con la misericordia de Dios. Nosotros, al igual que el Papa Francisco, tenemos que construir puentes de entendimiento y ayuda mutua y debemos derribar los muros de la intolerancia y la exclusión. Tenemos que ser hombres y mujeres que se caracterizan por la ternura, la amistad, el perdón, la excelencia educativa y una preocupación práctica por el bienestar de nuestros hermanos y hermanas que sufren de la injusticia, la exclusión, la guerra, la ansiedad por el futuro y la falta de oportunidades educativas.

Tenemos que estar convencidos de que todos aquellos con quienes nos encontramos van a experimentar la misericordia de Dios y la alegría de la Pascua cuando se encuentren con estas cualidades en nosotros – ministros misericordiosos de Dios.

¡Felices Pascuas!

Hno. Robert Schieler
Superior General

(Quiero expresar mi deuda con el libro Mercy: the Essence of the Gospel and the Key to Christian Life,
del Cardenal Walter Kasper, Paulist Press, 2013, por enriquecer mi felicitación de Pascua.)

Vía www.lasalle.org

18
Ene
2016

Casa Generalicia – Mensaje para el Año Jubilar

Hermanos, lasalianos, alumnos, antiguos alumnos y padres:

Saludos desde la Casa Generalicia.

El 8 de diciembre vamos a celebrar un acontecimiento importante aquí en Roma. En ese día, el Papa Francisco inaugurará el Año Jubilar especial de la Misericordia y se abrirá la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro. Con este acto, el Papa Francisco dice que dicha puerta se convertirá en una puerta de misericordia, a través de la cual cualquiera que entrará podrá experimentar el amor de Dios que consuela, que perdona y ofrece esperanza.

El año jubilar especial de la Misericordia nos devuelve nuevamente a las verdades fundamentales de nuestra fe que aprendimos siendo niños; es decir, a la práctica de las obras corporales y espirituales de misericordia. Debemos aprovechar esta oportunidad para recordar las obras corporales: alimentar al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, sanar a los enfermos, visitar a los encarcelados y enterrar a los muertos. Las cuales deberán ir acompañadas con las obras espirituales: aconsejar al que lo necesita, enseñar al que no sabe, amonestan a los pecadores, consolar a los afligidos, perdonar las ofensas, soportar con paciencia a aquellos que nos hacen mal, y orar por los vivos y difuntos.

Nosotros Lasalianos, Hermanos y Colaboradores, somos ministros de Dios y embajadores de Jesucristo y, como tales, es nuestro deber ser instrumentos de la misericordia. Las obras de misericordia corporales están en el corazón de la vida cristiana. Al involucrarnos en nuestros respectivos ministerios, cuando nosotros, como profesores y estudiantes participamos en programas de servicios comunitarios y de divulgación, cuando defendemos la justicia para los pobres y oprimidos, cuando visitamos a los enfermos y damos la bienvenida al forastero y al refugiado, manifestamos la misericordia de un Dios amoroso.

Mediante nuestro carisma lasaliano estamos respondiendo a una necesidad particular identificada por el Papa Francisco para este Año Jubilar de la Misericordia. En todos nuestros ministerios educativos nos dedicamos a ayudar a “superar la ignorancia en que viven millones de personas, especialmente los niños privados de los medios necesarios para liberarse de las ataduras de la pobreza”. (p. 17).

Apenas el mes pasado, en el Consejo General escribimos, en la primera de nuestras previstas Reflexiones Lasalianas anuales: “En las Escrituras hebreas, el Nuevo Testamento y la historia humana percibimos una y otra vez que el pueblo de Dios está en éxodo, huyendo de la opresión, la guerra, la esclavitud u otras calamidades. Vemos que el Dios vivo acompaña siempre a los pobres, los emigrantes y los jóvenes… a través de la educación. Durante más de 330 años de historia en los que Dios ha estado con nosotros, hemos compartido el amor de san Juan Bautista de La Salle por los jóvenes, especialmente los pobres”.

El icono que hemos elegido para nuestro año lasaliano 2015 – 2016 es el del Buen Samaritano, ¡una persona misericordiosa por excelencia! Al igual que en los tiempos del buen samaritano y del Fundador, nuestras sociedades contemporáneas sufren de indiferencia hacia los abandonados al borde del camino. Nuestro desafío es ofrecer una acogida radical, el óleo de la consolación, de la compasión y la inclusión. (Pág. 7). El Papa Francisco nos llama a “soportar las debilidades y luchas de nuestros hermanos y hermanas”.

En este año jubilar especial de la Misericordia, junto con el Papa Francisco y la Iglesia universal, comprometámonos a brindar respuestas concretas de misericordia. Ofrezco a su consideración dos vías de acción a partir de nuestra primera Reflexión Lasaliana:

PARA LA REFLEXIÓN
1. En nuestra Regla recientemente revisada se dice que Los programas educativos incluyen la preocupación por la promoción de la paz, la justicia y la integridad de la creación (Regla 17.1). ¿Cómo podemos asegurar que nuestros centros educativos se conviertan en un poderoso instrumento de misericordia y compasión hacia el prójimo y, al mismo tiempo, desafíen las estructuras y políticas injustas que deshumanizan a los pobres, a los inmigrantes y a los jóvenes?
2. En nuestros propios itinerarios evangélicos, ¿con qué personaje nos identificamos en la parábola del buen samaritano? ¿Qué invitaciones escuchamos por parte del Señor? ¿Qué conversión se espera de nosotros y de nuestras comunidades lasalianas? San Juan Bautista de La Salle escribió que “Dios espera de ustedes que muevan los corazones” (Med. 193,3). Al meditar la parábola del buen samaritano, ¿a qué tipo de experiencia de Evangelio nos sientimos llamados con el fin de mover los corazones?

Gracias. Juntos podemos cantar con el salmista lo que ya cantó hace miles de años: la misericordia de Dios permanece para siempre.

Vía www.lasalle.org

19
May
2015

Fiesta de San Juan Bautista de La Salle

Una de las principales funciones del educador lasaliano es garantizar que la escuela funcione bien. Todos sabemos que entre las características tradicionales de una escuela lasaliana bien dirigida están: el respeto, la paciencia, la mansedumbre, el trabajo duro, la buena enseñanza, la educación centrada en el alumno y una atención consciente a la presencia de Dios.

Actualmente, a esta lista hay que añadir la atención concreta y personal a los jóvenes que sufren la pobreza de las periferias. Independientemente del entorno socioeconómico, para ser una comunidad educativa lasaliana verdaderamente contemporánea, la escuela debe ir más allá de sus propias fronteras – físicas, económicas, sociales – y llevar la Buena Nueva de Jesucristo y una sólida formación humana a todos aquellos que son despreciados y desechados por la sociedad. En este sentido, creo que todos podemos hacer aún más.

En esta fiesta de San Juan Bautista de La Salle, les exhorto a considerar el Evangelio como la piedra de toque fundamental de sus vidas. Esto les servirá de inspiración para recuperar la frescura original de su vocación lasaliana siendo ministros de Dios y embajadores de Jesucristo. Surgirán nuevas vías que les conducirán hacia los marginados, se abrirán nuevos caminos de creatividad, con diferentes formas de expresión, signos más elocuentes y palabras con un nuevo significado para los jóvenes, especialmente los pobres, confiados a nuestro cuidado. * Hagan esto y su escuela lasaliana funcionará mejor que nunca.

Hermano Robert Schieler, FSC
Superior General

vía lasalle.org

21
Abr
2015

Mensaje a la Familia Lasallista

Consciente, tal como lo afirmamos los Hermanos en el último Capítulo General, de que “La obra de Dios que ha venido a nosotros a través de Jesús y de su mensaje es también la obra de los lasallistas quienes la llevamos a cabo siguiendo los pasos de Juan Bautista de La Salle” ( 45º CG 3.1), me dirijo a todos los miembros de la Familia Lasallista con el del deseo de que sigamos caminando unidos, en familia, comprometidos en la construcción del Reino de Dios en nuestro mundo de hoy. Las Hermanas Guadalupanas de La Salle, las Hermanas Lasallistas, las Fraternidades Signum Fidei, los Asociados en sus diferentes fórmulas, los Catequistas de Jesús Crucificado, y, en fin, todos quienes se sienten Lasallistas de corazón, sabemos que todo cuanto somos es “obra de Dios”.

Matas-RossellóEn la pasada Asamblea Internacional (IA’13) “Reflexionamos sobre nuestra realidad y prestamos especial atención a los desafíos que enfrentamos como Familia Lasallista” a los que hemos de sumar aquellos desafíos propios y específicos de cada una de nuestras organizaciones. De ahí, y considerando la importancia de seguir construyendo familia, buscando la mayor cohesión posible y el compartir común desde el respeto a cada una de las instancias que conforman nuestra Familia Lasallista y a fin de asegurar una presencia significativa y un acompañamiento cercano, tengo el gusto de presentarles al Hermano Rafael Matas Rosselló como Consejero General para, entre otras responsabilidades, asegurar el acompañamiento de toda la Familia Lasallista.

Aprovecho para agradecerles la acogida que durante los últimos años han ofrecido al Hermano Alberto Gómez quien era el enlace entre la Familia Lasallista y el Consejo General. Le agradezco por el excelente liderazgo y servicio que ha ofrecido a nuestra Familia Lasallista. Estoy seguro que el Hermano “Rafa” continuará con esa disponibilidad para seguir estrechando los lazos espirituales que naturalmente nos unen.

Miremos con esperanza nuestro futuro y compartamos la inmensa riqueza espiritual con la originalidad que cada uno de nuestros fundadores nos ha dejado como herencia, sabiendo que los más pobres, los más vulnerables, son nuestros preferidos al ejemplo de Jesús.

¡Viva Jesús en nuestros corazones! ¡Por siempre!

Hermano Robert Schieler, FSC
Superior General

Mensaje a la Familia Lasallista

3
Oct
2013

Que no es lo mismo dar la vida por algo, que matarse por algo.

Dentro de las múltiples explicaciones antropológicas, sociológicas y psicológicas que podemos encontrar para tratar de entender por qué la gente, especialmente la gente joven, se vincula a ciertas “organizaciones” cuyos propósitos y prácticas nos resultan difíciles de comprender, encontraríamos, entre otras, la de estar frente a una generación que ha tenido que crecer, incluso hasta nacer, en medio de la soledad y la ausencia de referentes.

Esta situación, conforma una generación con una inmensa necesidad de vinculación; es decir, personas necesitadas de pertenecer afanosamente a algo, sin importar el precio de esta vinculación. Si damos por aceptado el hecho de que “sólo se aprende a ser persona entre personas”, y que en la actual generación la estructura básica de pertenencia y personalización, que es la familia, ya no representa dicha posibilidad, es entendible que algunos opten por pertenecer a “algo” que tenga una estructura de identificación y organización. Por ello –y, claro, también por la necesidad de subisistir o sobrevivir– es que muchos se vinculan a pandillas, barras bravas, BACRIM, guerrillas, pero también a iglesias fundamentalistas, iniciativas ambientales, movimientos antitaurinos y, por supuesto, a grupos parroquiales y a la pastoral juvenil lasallista.

En esa línea de reflexión, podríamos aprovechar el escándalo mediático que las grandes cadenas noticiosas han montado en torno a los crímenes protagonizados por “hinchas” que asesinan a otros hinchas que llevan puesta la camiseta del rival de la jornada, para ir un poco más allá del facilismo de juzgarlos como “bandidos y fasicnerosos”, como hacen los noticieros, e incluso arriesgarnos un poco más allá de que se trata de manifestaciones de una juventud que, sin oportunidades de desarrollo, claman por una sociedad más justa, como hace nuestro populista alcalde.

Hace varias décadas ya, el Proyecto Atlántida 1 , que hizo una amplia y “profunda” investigación sobre adolescencia y escuela, llegó a la conclusión de que la escuela era valorada por los adolescentes, ya no por los postulados de la modernidad que la señalaban como el lugar al que se iba para aprender y para ser alguien en la vida, sino porque se constituía en el TERRITORIO en el que se podía “estar con otros”. Así las cosas, conluye Atlántida que la escuela tenía valor en dos aspectos esenciales: ser un espacio de socialización y la alta validación de la dimensión cultural y las relaciones intergeneracionales.

Pasaron los años y tanto las políticas públicas como los postulados filosóficos y teleológicos siguieron empeñados en el concepto moderno de la escuela, a pesar de tener en su territorio una generación posmoderna. Vinieron esfuerzos loables de reflexionar la educación desde otras perspectivas y se conformó la “misión ciencia, educación y desarrollo”, más conocidad como la “comisión de sabios”. El informe de esta misión, titulado “Colombia al filo de la oportunidad”2 , trae un brillante prólogo, que es a la vez el epílogo de la misión, escrito magistralmente por Gabriel Gacría Márquez y titulado “Por un país al alcance de los niños”. Pero como suele pasar entre nosotros, los grandes estudios y postulados se quedaron en los anaqueles y las prácticas y deciciones políticas siguieron su ritmo habitual, “pues nos complacemos en el ensueño de que la historia no se parezca a la Colombia en que vivimos, sino que Colombia termine por parecerse a su historia escrita”.3

Varios intelectuales siguieron empeñados en proponer nuevos esquemas que hicieran de la educación algo realmente pertinente frente a la realidad que vivimos. Por ejemplo, tenemos un ensayo interesante de William Ospina: “Colombia en el planeta: Relato de un país que perdió la esperanza”4 , en el que se manifiesta que muchos colombianos están convencidos de que la cultura y la educación son fundamentales para resolver la tragedia nacional. Se trata, según el mismo texto, de un gran proyecto cultural que enfrente algunos males viejos de la sociedad colombiana y siembre semillas de reconciliación.5

Pero en el plano de las decisiones fundamentales, la empresa se nos metió a la escuela y se nos obligó a implementar el sistema de gestión de la calidad, al tiempo que la economía y su lógica del mercado nos llevó a implementar un sistema de educación por “competencias” que pretendía darnos las herramientas necesarias para ser más productivos, mientras el mundo, la sociedad y especialmente nuestros niños y jóvenes se enfrentaban a dilemas y urgencias que iban más allá de ser económicamente productivos. La soledad y el abandono a que quedaron expuestas las nuevas generaciones cuyos padres no tendrían tiempo sino para producir y no dejarse morir de hambre – y bueno, también para mantener un status quo marcado por el consumo– transformaron la necesidad de estar con otros y estar en algo, como evidenció Atlántida, en una urgencia apremiante y dramática de ser con otros y pertenecer a algo; surgiendo así entonces la que quizás sea la más urgente de las crisis: la crisis de sentido.

Si, como se dijo anteriormente, sólo se aprende a ser persona entre personas, y justamente son las personas que pudieran servir como referentes las grandes ausentes en la vida y el proceso de formación, no ha de extrañarnos que una niñez y juventud desorientada y dejada a merced del “libre albedrío”, resulte regalándose a lo que sea, con tal de sentir que sirve para algo.
Ahora bien, más allá de la coyuntura de esta época, la manifiesta crisis de sentido actual no es otra que la búsqueda de la humanidad de siempre, de saber quién es cada uno, de dónde venimos y para dónde venimos; en síntesis, de saber qué hacer con la vida.

Y como la pregunta esencial es la misma, la respuesta también es la misma: encontrar qué hacer con la existencia, decidir a qué entregarle la vida. Y aquí es dónde quizá necesitemos educar a todos en la sutil diferencia que una cosa es matarse por algo y otra muy diferente, dar la vida por ello. Compartiendo estas reflexiones, generadas por las noticias de gente que mata y se hace matar por una camiseta, alguien me envió un enlace a un “meme” que decía así: “-Es que yo por mi equipo me hago matar. –Yo no (replica otro), yo sí estudié”.

¿Qué tal si aprendemos de este episodio que la vida cobraría sentido si nos decidimos a darle la vida a algo –incluso a un equipo de fúbol– y transformamos, por la educación, esa perspectiva muy colombiana de hacernos matar por algo?

Fruto de los talleres programados para las visitas a las obras eductivas de nuestro Distrito, descubría que hacemos el bien y lo hacemos muy bien, lamentablemente lo hacemos para muy pocos y muchas veces sin darnos cuenta ni calcular lo maravilloso de tomar conciencia de ello.

Afortunadamente, para los muy pocos a quienes hacemos el bien, la cosa está muy clara; ahora tenemos el desafío de concentrarnos más en ello que en las imposiciones del sistema, y saber que no tenemos que andar pagando millonadas para que nos certifiquen y acrediten lo que por carisma fundacional nos ha certificado y acreditado: que la persona es el centro de nuestra acción educativa; que aquello de procurar educación humana y cristiana de calidad –que para los más viejos, a lo mejor por la ferza de la costumbre y la rutina quizás sea sólo retórica– es una posibilidad real de salvación para la vida de muchos; y que hemos tenido en frágiles vasijas de barro el tesoro invaluable de ese evangelio que nos conmina a llevar buenas noticias por el mundo entero.

1.AA. VV. Proyecto Atlántida: Una aproximación al adolescente escolar colombiano.
2. AA. VV. Colombia al filo dela oportunidad. Informe de la Misión Ciencia, Educación y Desarrollo.
3. GARCÍA MÁRQUEZ, Gabriel. Por un país al alcance de los niños. 1991.
4. OSPINA, William. Colombia en el planeta: Relato de un país que perdió la esperanza.
5. Ibíd.

1
May
2013

Maestros, lectura y tecnología

Leer está de moda - La SalleUna constante con la que se enfrenta una persona que se dedica a la educación es el no rotundo con el que responden muchos niños y jóvenes frente al gusto por la lectura (entendida como la lectura de libros). La mayoría alega pereza, cansancio, aburrimiento y tedio. ¿Será que realmente no les interesa leer o que no reciben los estímulos suficientes de las personas que deberían fungir como guías? Ernesto Sábato decía, en Sobre algunos males de la educación, que “la persona común va perdiendo esa cualidad primigenia que tiene el niño, porque es embotado por los lugares comunes, hasta que llega a no advertir que un hombre con dos cabezas no es más fantástico que un hombre con una sola. Volver a admirarse de la monocefalia, o sorprenderse de que los hombres no tengan cuatro patas, exige una suerte de reaprendizaje del asombro”. El problema es que al parecer el mal que relata el autor argentino cada vez aqueja al ser humano a más temprana edad. Así, es difícil pensar en un avance significativo en los niveles de lectura y escritura si sobre estos dos procesos no existe ni se genera un gusto que demuestre las posibilidades que pueden abrir la lectura a cualquier persona. […]

1
Abr
2013

Saludo pascual

ulivo
Queridos lasallistas:

En mi visita pastoral al Distrito ARLEP a mi paso por Bujedo, los Hermanos me regalaron una foto de augurio pascual de un viejo olivo del jardín con el tronco carcomido pero al que había brotado un hermoso retoño.Creo que es una bella imagen de lo que debe significar la Pascua en nuestras vidas.Un acto de fe y de esperanza que nos hace sabedores que si Cristo ha resucitado, los brotes de vida siempre podrán desarrollarse y mirar con confianza al futuro; que la vida vencerá la muerte.Hemos vivido en estas últimas semanas acontecimientos eclesiales excepcionales, y creo que la llamada que nos hizo Benedicto XVI, en la celebración del día de la vida religiosa, a hacer una peregrinación interior para renovar la pasión de nuestro amor primero, a la luz de la sabiduría de la debilidad y los llamados de estos primeros días de nuestro Papa Francisco a transformar el poder en servicio, a descubrir el ser de Dios esencialmente como misericordia, a no tener miedo de la ternura, a ser una Iglesia pobre y para los pobres… son un hermoso regalo pascual que debemos hacer vida nuestra y transmitir con mucho amor a todos los que el Señor ha puesto bajo nuestro cuidado.

Hno. Álvaro Rodríguez E. FSC

3
Mar
2013

¡Adiós Benedicto!

“Renunciar no significa abandonar la Iglesia. Si Dios me pide esto es para que yo pueda continuar sirviéndola con la misma dedicación y el mismo amor con el que he tratado de hacerlo hasta ahora, y de manera más adecuada a mi edad y a mis fuerzas”. Estas fueron las palabras que pronunció Benedicto XVI desde la ventana de su estudio a miles personas que se reunieron junto a él para acompañarlo en la última oración que dirigió como Papa.

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Así ha empezado la despedida de un Papa tan respetado como polémico. El gesto que ha cumplido al anunciar su renuncia tiene un carácter del todo especial. Es verdad que varios Papas habían renunciado anteriormente – ¡aunque el último había sido Gregorio XII que renunció en 1415! – pero ésta es la primera ocasión en la que la renuncia se da, totalmente, por iniciativa propia. […]