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MISIÓN TUMACO 2019

Los días del 2 al 5 de mayo, se desarrolló la misión de evangelización y formación en catequesis para los asesores de Infancia Misionera y Catequistas, en el Centro Catequístico de Tumaco, bajo la dirección de la Diócesis de Tumaco y la congregación de las Hermanas Carmelitas Misioneras, que contó con el apoyo del equipo de Casa pastoral del Distrito Lasallista de Bogotá y las hermanas del Sagrado Corazón.

Por: Servicio de Comunicaciones y Publicaciones

“DIOS NOS HABLÓ DESDE LA REALIDAD” Padre Daniel – TUMACO 2019

Por: Stella Ríos Rey– Asistente Pastoral DLB.  y  Hno. Edwin Gil Gil, FSC

Los días del 2 al 5 de mayo, se desarrolló la misión de evangelización y formación en catequesis para los asesores de Infancia Misionera y Catequistas, en el Centro Catequístico de Tumaco, bajo la dirección de la Diócesis de Tumaco y la congregación de las Hermanas Carmelitas Misioneras. Apoyando la participación en el encuentro de ESAIM (Escuela de Animadores de la Infancia Misionera) en compañía formativa del equipo de Casa pastoral del Distrito Lasallista de Bogotá y las hermanas del Sagrado Corazón.

 “Se construye Iglesia desde la realidad y la memoria del pueblo Tumaqueño” son algunas de las palabras que acompañan el testimonio vivo de hombres, mujeres y niños que ahora ven todo diferente sin desconocer su pasado, al ritmo de arrullos, chigualos y alabados[1] han fortalecido sus corazones, ya que con unos entonan versos de alegría y esperanza, mientras que con los otros despiden sentidamente a sus seres queridos.

Hablan de su libertad más allá de la utopía, su fuerza viva como PUEBLO NEGRO los llena de orgullo y admiración, pueblo de fuerza y valentía, con esa frase que los identifica “vamos a sacar al pueblo adelante” en sus ojos ya no reflejan temor, tal vez resistencia o resiliencia según lo manifiestan algunos pobladores. Arraigados a su historia se viven los valores del pueblo afrodescendiente; alegría, capacidad de adaptación, oralidad, religiosidad popular, hospitalidad, resistencia, fe/confianza y gratuidad. La construcción de su historia los hace valientes y la memoria los colma de fuerza, sus seres queridos que ya no están, ahora son reconocidos a través de actos simbólicos recopilados por esfuerzos de muchos en la “casa de la memoria” buscando trascender barreras invisibles y desarrollar acciones colectivas para la construcción de la paz en el pueblo Tumaqueño.

“Los ángeles del cielo cantan Gloria y nosotros aquí en la tierra Misericordia” arrullo popular.

El rol de las comunidades religiosas en estos sectores alejados y olvidados, ha sido representativa, el adentrarse en el río, a la tarea de acompañar, educar y evangelizar no ha sido fácil según lo manifiestan las Hermanas Carmelitas Misioneras, su tiempo allí les ha permitido construir desde lo derribado, iniciar aún con las esperanzas esfumadas y ser voz de quienes han sido silenciados para siempre. Escuchar el testimonio de la Hermana Clara y la Hermana María Teresa con sus maneras de ser, con disposición, entrega, eficacia y arriesgadas a la misión, vivifican y materializan el celo ardiente de su carisma y vocación. Una vez más y con certeza total nos manifiestan la visibilidad del Rostro de Dios en la persona de Jesús en cada uno de los habitantes de este pueblo.

La construcción de una paz imperfecta, más allá de intereses particulares, se ha visto reflejado en la EDUCACIÓN. Los Tumaqueños, creen fielmente que a través de la formación académica y espiritual se pueden generar transformaciones sociales, dejando de lado paradigmas y estereotipos de guerra, para generar hombres, mujeres, jóvenes y niños con sentido de pertenencia por su territorio y el fortalecimiento de las relaciones familiares. Mujeres arriesgadas como Marisol, Samira y Luz Dary, quiénes día a día aportan a la educación del sector más fragmentado por la violencia, trabajan por la alfabetización de niños que han crecido en hogares disfuncionales y en una cultura de guerra marcada desde las barreras invisibles hasta el narcotráfico. Mujeres que día a día y de manera voluntaria se levantan para acompañar esta labor sin pedir nada a cambio, comparten firmemente que esto ya es por VOCACIÓN y no por obligación.

La misión ha iniciado desde la invitación aquel día, con los corazones dispuestos hemos aceptado el reto y con la convicción plena de que nada ha sido por casualidad, cada uno de estos misioneros ha dejado un mensaje sentido en los corazones de los Tumaqueños y de vuelta han traído consigo enseñanzas, la misión no ha terminado y articulados a nuestro Distrito compartimos: “Un Corazón, Una Misión”

“Aun cuando en lo oculto me formaba, tus ojos ya veían mis acciones…” salmo 138, 15-16. La formación humana en estos espacios ha sido valiosa, conocer su cultura, tradiciones y ritmos populares contagiaron mi corazón, la brisa del mar inspiró cada momento y la sonrisa de los participantes en las actividades hicieron de cada espacio un momento de aprendizaje, con la compañía de la marimba, tambores y demás instrumentos generaron lecciones de vida, trabajar desde las ciencias sociales es significativo cuando decides salir de tu zona de confort y disponer el corazón al el servicio de la comunidad. La oportunidad de compartir esta experiencia ha suscitado la presencia de Dios desde la fraternidad, gracias a los Hermanos de las Escuelas Cristianas del Distrito Lasallista de Bogotá por permitirme acompañar esta significativa experiencia y a la comunidad Tumaqueña en compañía de la Diócesis de Tumaco y las Hermanas Carmelitas Misioneras por hacernos partícipes de estos procesos formativos. .

Stella Ríos Rey – Asistente Pastoral DLB.

Una mirada negra, un sentir negro y un Dios negro.

Una experiencia de muchas miradas en muchas de estas personas que acompañamos a rescatar lo más íntimo que es la cultura; y al demostrarla en sus alabados y arrullos, el sonido de los tambores y marimba; fue el instrumento en el que Dios se conectó con nosotros, verlo tan festín en estas personas que solamente irradiaban amor y paz por su pueblo. Unas historias que marcan el itinerario de los religiosos, en una responsabilidad de acompañar en todas las situaciones que viven este pueblo, fueron parte de la síntesis que realizaba al terminar esta experiencia.

Los niños, los jóvenes y adultos cada uno aportó en la experiencia encarnada en la presencia de Dios. cada momento es especial en sus colores, sus expresiones y su sentir de negro, hizo que pueda abrir nuevas perspectivas de acompañar desde nuestro carisma lasallista en un futuro en enseñar, aprender y generar nuevas miradas en la educación en este lugar.

Finalizo con un gracias al Distrito por permitirme vivir esta experiencia, al pueblo de Tumaco por enseñarme a ver un Dios negro y a cada uno que apoyaron esta nueva propuesta de paz. 

Hno. Edwin Gil Gil FSC.    

“La mirada de Dios en los niños, la palabra de Dios en los hombres y mujeres, el corazón de Dios en la misión y la respuesta de Dios en la realidad” Hno. Edwin Gil F

[1] Cantos en versos sentidos, los arrullos desde la alegría al ritmo de la marimba, mientras que los chigualos y alabados son entonados sin acompañamiento musical.