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Reflexión Lasallistas de Corazón: Violencia Intrafamiliar. Por: Hno Niky Alexander Murcia F.S.C

El lasallista cuida de los miembros de su familia.

Por: Servicio de Comunicaciones y Publicaciones

#300-05

En la última década varios organismos e instituciones a nivel mundial han ubicado en la escena internacional y nacional la situación de la violencia intrafamiliar con la ayuda de estadísticas, campañas que incentivan el denunciar, amén de las investigaciones que han descrito los procesos de violencia, caracterizado las conductas de víctimas y victimarios, al igual que los efectos a largo plazo de niños y jóvenes.

Pero ¿qué podemos decir los lasallistas?. En primer lugar, la espiritualidad lasallista se basa directamente en el cuidado, el cual es referido al amor que hemos recibido por Dios, y el cual, nos llama a convertirnos en seres que aman, no sólo a los lejanos sino a los más próximos como nuestra familia.

El cuidado ubica a los lasallistas en las coordenadas de la hospitalidad, el acogimiento, la responsabilidad y la generatividad. La hospitalidad nos permite asumir al otro como bienvenido a nuestra vida, familia y comunidad, nos hace sentir al otro como parte de nuestro círculo de afectos y por lo cual, puede acceder a nuestro hogar. El acogimiento permite asumir al otro como es, descubrir el don dado en la persona que llega y sobre todo a develar el misterio de la misma. La responsabilidad conduce, entonces, a asumir comportamientos y conductas de prevención y atención de los otros. Y por último, la generatividad del amor que impulsa el crecimiento, la maduración, sostiene ante la dificultad y engendra o aumenta la vida en sus múltiples manifestaciones.

De este modo, los lasallistas ante las situaciones de violencia familiar nos queda generar el cuidado en nuestras familias, procurando que la hospitalidad, el acogimiento, la responsabilidad y la generatividad se puedan hacer vivas, aún en la cotidianidad que en muchas ocasiones por el hecho de ser repetitiva, perdemos la visión global y la importancia de los miembros que la componen y el valor de las acciones, gestos y sacrificios que otros hacen por nuestra felicidad. En otras palabras, el lasallista cuida de los miembros de su familia.

En segundo lugar, la violencia, en cualquiera de sus formas, trae consigo un sin número de efectos en las personas, que conducen en muchas ocasiones a reproducir esta violencia. De ahí, la importancia de tomar conciencia constante de nuestras acciones, de profundizar en nosotros el ojo crítico sobre nuestras acciones, permitiendo que ese tamizaje permita impulsar una vida bella, honesta e inspiradora de otros. El proceso de revisión de nuestras vidas hace posible la toma de conciencia, y ésta conduce a la consecución de nuevas formas de hacer y actuar.

En otras palabras, el lasallista busca vivir una vida que valga pena ser vivida.Por último, las décadas de violencia en nuestro país han dejado una huella enorme en la cultura colombiana entre esa creencias de superioridad, de poder acabar al otro, y el deseo de control del cuerpo de ese que llega a mi vida. No en vano, el alto índice de suicidios en jóvenes por causa del rompimiento de una relación amorosa. Los anteriores hechos nos invitan a repensar ¿cuáles son nuestras opciones axiológicas y cómo llevarlas a la práctica? Sólo de este modo, de forma positiva, contrarrestaremos creencias y las justificaciones de la violencia contra otro ser. En otras palabras, el lasallista genera formas de hacer posible el incremento de la vida en la comunidad donde se encuentra.