ESCUELA MISIÓN Crónica de una misión: cuando la fe se hace joven, cercana y viva

La Escuela Misión Urbana Villavicencio 2026 fue, sin duda, una de esas que marcan el corazón y la manera de vivir la fe. Más que una agenda de actividades, fue una experiencia en clave de encuentro, donde la formación, la acción y la participación se entrelazaron para acompañar a las comunidades en la vivencia de la Semana Santa .

31 jóvenes provenientes de los colegios de la Red Educativa La Salle llegaron al Barrio la Reliquia en Villavicencio con algo más que maletas: llegaron con el corazón dispuesto a servir. Jóvenes con deseos de encontrarse con las familias, con los niños, con otros jóvenes… pero también consigo mismos y con Dios.

Desde el inicio, su presencia fue signo.
Signo de una Iglesia joven, viva, alegre.

En medio de barrios marcados por la sencillez —muchos de ellos sectores vulnerables o invasiones—, los misioneros encontraron puertas abiertas, miradas sinceras y hogares donde, aun en medio de las dificultades, el amor se hacía presente. Familias con pocos recursos, pero con una riqueza humana inmensa, que acogían a los jóvenes con generosidad.

Y también hubo experiencias que confrontan.

Como aquella casa donde no fueron recibidos, porque —con honestidad— les dijeron que vivían prácticas distintas. Y aun allí, la misión enseñó algo profundo: la fe no se impone, la fe respeta, la fe se acerca con humildad.

La misión tomó vida en los encuentros.

ESCUELA MISIÓN Crónica de una misión: cuando la fe se hace joven, cercana y viva
ESCUELA MISIÓN Crónica de una misión: cuando la fe se hace joven, cercana y viva

En la Pascua Infantil, los jóvenes se convirtieron en puentes de alegría. Entre juegos, dinámicas y catequesis, compartieron la fe con los niños y acompañaron procesos de primera comunión, descubriendo que evangelizar también es sonreír, jugar y abrazar.

En la Pascua Juvenil, el lenguaje fue otro, pero el fondo el mismo: encuentro.

Allí no hubo miedo, no hubo distancia… hubo cercanía, confianza, esperanza. Jóvenes evangelizando a jóvenes, desde su propia vida, desde su propia historia.

El visiteo a las familias fue, quizá, uno de los momentos más significativos.

Los jóvenes no pasaron de largo. Se detuvieron. Escucharon. Sintieron. Se dejaron tocar por las realidades de dolor, de enfermedad, de angustia. No hubo rechazo, no hubo distancia, no hubo miedo.

Hubo manos que se estrecharon.

Hubo miradas que se encontraron.

Hubo corazones que se acercaron.

Se hizo vida la empatía, la compasión, la cercanía. Se comprendió que la misión no es solo hablar de Dios, sino hacerlo visible en la forma de tratar al otro.

En las celebraciones litúrgicas, su presencia también dejó huella.

Con respeto, con alegría, con profundidad, los jóvenes animaron cada momento de la Semana Santa. Su participación no fue solo externa: fue sentida, vivida, encarnada. En cada canto, en cada gesto, en cada signo, se hacía evidente algo esencial:

La Iglesia es joven.

La Iglesia está viva.

Y sigue llevando esperanza.

Pero la misión también se construyó en lo cotidiano.

ESCUELA MISIÓN Crónica de una misión: cuando la fe se hace joven, cercana y viva
ESCUELA MISIÓN Crónica de una misión: cuando la fe se hace joven, cercana y viva

En los pequeños roces de la convivencia —como aquellas madrugadas a las 3:00 a.m., cuando las chicas se levantaban primero para bañarse mientras los demás querían dormir un poco más— se fue tejiendo la fraternidad. Porque vivir en comunidad también implica ceder, comprender, reír y aprender a convivir.

Hubo también espacio para respirar, para compartir distinto. La visita al centro comercial Primavera Urbana, guiada por la profesora Lizeth Katherine Medrano Reina, permitió un momento de descanso y conexión con la naturaleza. Entre risas, recorridos y hasta una lluvia inesperada, los jóvenes vivieron un espacio de fraternidad que también hizo parte de la misión.

La Escuela Misión, fiel a su identidad, ofreció una experiencia integral.

Los espacios de formación permitieron comprender el sentido profundo de cada momento del Triduo Pascual.

Los espacios de aplicación llevaron ese conocimiento a la práctica, a través de dinámicas creativas y pedagógicas.

En Misioneros en Acción, los jóvenes asumieron con responsabilidad la preparación de cada celebración.

Y en Conectados con Dios, encontraron el silencio, la oración y la interioridad que sostienen toda misión.

Fue, verdaderamente, una escuela: una escuela para creer, para servir y para vivir.

Al finalizar, algo era evidente:

No todos regresaron siendo los mismos.

Algunos vivían su primera misión.

Otros ya tenían camino recorrido.

Pero en todos quedó algo en común: un corazón lleno. Lleno de experiencias.

Lleno de rostros. Lleno de Dios.

Cansados, sí… incluso algunos no lograron ir a clases el lunes siguiente. Pero más allá del cansancio físico, regresaron con el alma encendida, con el deseo de seguir sirviendo, de seguir construyendo comunidad, de seguir siendo Iglesia, de seguir siendo Lasallista. 

Porque en la Parroquia La Reliquia María Madre de Dios, junto al presbítero Jorge Ureña Pacheco, estos jóvenes no solo participaron, dejaron huella. Huella de amor.

Huella de esperanza. Huella de una Iglesia joven, viva… y en salida.

ESCUELA MISIÓN Crónica de una misión: cuando la fe se hace joven, cercana y viva

Viva Jesús en nuestros corazones… ¡¡Por siempre!!

Autores

Wilman Alexander Duran
Jesús Alberto Vargas C.

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