En utopía alzamos la voz para transformar la realidad del que lo necesita

El amanecer del jueves 14 de agosto fue distinto, el primer Encuentro de Lazos del Distrito Lasallista de Bogotá se abría paso. En la Secretaría de Pastoral se encontraron veinte y cinco jóvenes que cargaban mochilas repletas de ilusión. “No es un viaje cualquiera, siento que voy hacia algo que me va a marcar”, expresaba Ana Acosta, estudiante de la Universidad de La Salle, con entusiasmo. Y así, entre saludos, cobijas dobladas y botas pantaneras, emprendieron el camino hacia el corazón de los Llanos: el campus Utopía de la Universidad de La Salle en Yopal, Casanare.

La llegada fue un abrazo de naturaleza. El verde inmenso, el calor del llano y los 10 estudiantes utopienses que nos recibieron con sonrisas, algo de temor, pero con el deseo de compartir lo que ellos son. La primera tarde abrió el espacio “Tejiendo LAZOS”, donde cada uno se preguntaba “¿quién soy? ¿quién eres?”, descubriendo en el rostro del otro el reflejo de un hermano. En la oración, resonó la voz de Samuel: “Aquí estoy, Señor, tú me has llamado”. Fue la chispa inicial que encendió la certeza de que este encuentro era más que una actividad: era un llamado.

El viernes amaneció con un recorrido por las líneas productivas de Utopía. El olor de la tierra, las huertas y los animales se convirtieron en una lección silenciosa: el liderazgo también se aprende cuidando lo pequeño. Más tarde, en el bloque formativo: “Liderar con el corazón”, se recordó que la espiritualidad lasallista es la fuente que inspira a los jóvenes a ser agentes pastorales de servicio. Sebastián Contreras, Lazos del Bachillerato de la Escuela Tecnológica Instituto Técnico Central, compartía: “Me impactó darme cuenta de que el liderazgo no es mandar, sino aprender a escuchar y a acompañar.”

Ese mismo día, la tarde trajo otro desafío: “Universitarios con propósito”, un espacio formativo interpeló la vocación de servicio y los retos de la pastoral universitaria en el mundo actual y especialmente a nuestras dos universidades: Universidad de La Salle y Escuela Tecnológica Instituto Técnico Central. Los jóvenes dialogaron, rieron, soñaron. Se dieron cuenta de que la fe en la vida académica no es un accesorio, sino un motor que transforma desde el interior.

El sábado el horizonte fue más profundo: “Nuestra presencia en las comunidades”. Allí aprendieron que Dios llama no desde los templos, sino desde la realidad sufriente del pueblo. A través del aprendizaje-servicio, comprendieron que los proyectos no se improvisan: se piensan, se sueñan y se planean con la comunidad. Ese día, entre talleres y laboratorios, se gestaron propuestas que nacieron del corazón, con rostro y nombre de la gente que habita los territorios.

Finalmente, llegó la despedida. Con rostros cansados pero encendidos, se despidieron de Utopía sabiendo que los lazos tejidos allí no se rompen. Y mientras el bus los devolvía a Bogotá, las palabras de María Sofía, integrante de Asociación Lasallista de Egresados Pastoralistas (ALDEP) del Distrito Lasallista Norandino,  resonaban entre todos: Me llevo la certeza de que la fraternidad lasallista es real, que no se queda en discursos. Aquí, en este lugar mágico, entendí que ser LAZOS es ser enviado a servir con alegría, donde más nos necesiten”.

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