Consagración del Movimiento Pastoral Indivisa Manent

El domingo después de la Solemnidad de la Asunción de la Virgen, un grupo de jóvenes, docentes, egresados y Hermanos de la pastoral de la I.E. Dante Alighieri nos congregamos en la parroquia Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa para presentarnos ante el Señor con un corazón sencillo y lleno de celo apostólico. Fue una eucaristía en la que más de veinte personas nos consagramos al movimiento Indivisa Manent, para llevar la buena nueva a algunos de los rincones de San Vicente del Caguán, Caquetá.
El padre Guillermo Álvarez, capellán, nos bendijo a nosotros y a nuestra camiseta, que nos ayudará a sentirnos parte de una comunidad que se forma constantemente, que está al servicio de los demás y que vive la fraternidad sin medida y sin diferencias.

Pero, ¿de dónde viene este momento clave de nuestra pastoral? El Dante es una obra educativa con muchos estudiantes que viven un espíritu lasallista muy peculiar: el de servir de corazón. Cuando llegué a inicios de este año, no sabía por dónde iniciar con este grupo de jóvenes sin antes conocerlos bien. Por eso, a inicios de este semestre, ya habiendo reunido cerca de 23 jóvenes para la pastoral, todos por iniciativa propia, vimos pertinente convertirnos en tres comunidades para nuestras convivencias escolares y para los centros de proyección social que pronto inauguraríamos.

Pasaron junio y julio y el servicio no se detenía, gracias al fervor de los jóvenes y maestros hacia estas poblaciones. De repente, uno de ellos mencionó que era necesario que los demás nos reconocieran. Allí surgió la idea de un distintivo propio para la pastoral.

Con la llegada de este, me di cuenta de que la entrega no podría ser cualquier cosa, sino merecedora de una celebración como cristianos: ante el Señor en la Santa Eucaristía. Por eso, con el corazón lleno y frente a un grupo de feligreses en esta parroquia, el Movimiento Pastoral Indivisa Manente (IM) en San Vicente renació para que esta comunidad viviera con amor el servicio y la acogida a los demás.
Nos queda por seguir trabajando en nuestras convivencias, nuestros centros de proyección social y por animar otros escenarios pastorales que estamos “desempolvando”. Muchos de ellos están impulsados por la JOJULA, que tendremos en octubre. Vivimos constantemente el sueño de llevar nuestro testimonio al centro del país para que otros lasallistas puedan saborear nuestro contexto amazónico.
La Salle en San Vicente del Caguán se renueva con espíritu joven y de servicio a los demás, para anunciar a Jesús al estilo de nuestro fundador: en la educación de los más necesitados.

Hno. William Guillín

Coordinador de Pastoral

I.E. Dante Alihieri – San Vicente del Caguán

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