Del 11 al 19 de enero, un grupo multidisciplinario de jóvenes de la Región Latinoamericana Lasallista (RELAL) participó en la Tercera Misión de Voluntariado Internacional Lasallista, desarrollada en Cancún, México, demostrando que el servicio y la educación son un lenguaje universal.
La misión tuvo como objetivo principal fortalecer el tejido social a través de la educación. El escenario fue el Colegio 239 de Cancún, donde los voluntarios dejaron su zona de confort para asumir el rol de educadores y acompañantes, desarrollando talleres pedagógicos y actividades formativas que beneficiaron a cerca de 280 niñas y niños.
Formación que encendió el alma
Los días comenzaron temprano, a las 6:30 de la mañana, con oraciones que parecían elevarse junto al vapor del chocolate caliente. Los espacios formativos, cuidadosamente preparados por los asesores, abordaron temas esenciales para comprender la profundidad del tiempo litúrgico que se vivía: el Adviento como camino de esperanza, la Navidad como misterio de encarnación, la luz de la Estrella de Belén como guía, y la Sagrada Familia como modelo de ternura, fe y confianza.
Los jóvenes escuchaban atentos, tomaban notas, hacían preguntas, reflexionaban y compartían experiencias. Algunos descubrían por primera vez cómo la teología podía hablarles de manera tan cercana; otros comprendían la misión como un acto de amor que exige preparación, sensibilidad y mirada amplia. La Escuela–Misión se convirtió entonces en un laboratorio espiritual donde cada día tenía un color, un símbolo y una invitación distinta.
Un intercambio de vidas
Más allá de las cifras, el verdadero impacto de esta misión se descubre al escuchar a quienes la vivieron. A través de espacios de diálogo y entrevistas realizadas durante la jornada, voluntarios provenientes de distintos países de Latinoamérica —desde México hasta Argentina— compartieron, con sencillez y honestidad, lo que significó participar en esta experiencia de servicio y encuentro.
Sus voces, recogidas en el siguiente video, permiten comprender cómo la misión transformó no solo a la comunidad educativa del Colegio 239, sino también a cada uno de los jóvenes voluntarios.
Esta experiencia reafirma el compromiso lasallista de estar allí donde la necesidad llama, recordando que la educación y la solidaridad siguen siendo herramientas fundamentales para transformar realidades y construir un futuro más justo y fraterno.






